Los efectos económicos del huracán serán más duros de lo pensado

Katrina entrañará costos muy superiores a los que esperaban Wall Street y sus analistas estables. Pero éstos y la Casa Blanca se consuelan apostando a “un auge originado en la reconstrucción”, prometido por George W.Bush.

5 septiembre, 2005

Por supuesto, falta bastante para dispobner de estrimaciones completas. Las circuoante osilan en una espectro demasiado amplio: desde los modestos US$ 25.000 millones de varios gurúes –entre ellos el ortodoxo chileno Sebastián Edwards- hasta los 100.000 millones de la consultora KMS. Tampoco hay siquiera indicios sobre el total de muertos y hasta en el propi gobierno de anticipan “varios miles”.

“Ceermos que los efectos perjudiciales del Katrina acabarán siendo superiores a casi todas las estimaciones actuales, en cuanto a la economia nacional”. En un informe interno, Goldman Sachs desecha el arguemento –difundido por CNN en castellano, muy allegada a Washington- de que la región castigada (Luisiana, Misisipí, Alabama, Arkansas) representa apenas 2% de la demanda real.

Tanto esa firma de valores como algunos centros universitarios (Berkeley, Harvard, Nueva York, Houston esperan que, durante el actual trimestre y el próximo, las proyecciones sobre producto bruto interno cedan 0,5 y queden en menos de 3% anual. Posiblemente, durante algunos trimestre, si es que no hay una recesión lisa y llana.

Resulta extraño, por no llamarlo de otra manera, que técnicos del Banco Mundial –que comparten algunas de esa presunciones- pronostiquen una vuelta a proyecciones más altas “una vez iniciada la reconstrucción”. Amén de esperar que las aguas vayan dejando la ciudad, hay dos factores problemáticos. Uno es la escasa sensatez de reconstruir Nueva Orleans en los mismos lugares.

El otro punto es más complejo, pues implica es que el gobierno Bush acepte dejar parcialmente sin efecto tres paquetes que otorgan US$ 2,35 billones en privilegios tributarios a grandes empresas, especuladores bursétiles y sectores de altos ingresos, para cofinanciar operaciones que beneficiarán a estamentos sociales bajos y negros. Tampoco parece serio esperar “un rebote del crecimiento ya en 2006”, como imaginan Reunters y Bloomberg’s.

En materia de optimismo fácil, la palma se la lleva hasta el momento un banco inglés, Barclay’s. Su filial neoyorquina sostiene: “Los costos por US$ 35.000 millones, para la econom´pia norteamericana, quedarán más que compensados con un program de reconstrucción por 50.000 millones”. Nadie sabe de dónde salió el la versión al respecto.

Por supuesto, falta bastante para dispobner de estrimaciones completas. Las circuoante osilan en una espectro demasiado amplio: desde los modestos US$ 25.000 millones de varios gurúes –entre ellos el ortodoxo chileno Sebastián Edwards- hasta los 100.000 millones de la consultora KMS. Tampoco hay siquiera indicios sobre el total de muertos y hasta en el propi gobierno de anticipan “varios miles”.

“Ceermos que los efectos perjudiciales del Katrina acabarán siendo superiores a casi todas las estimaciones actuales, en cuanto a la economia nacional”. En un informe interno, Goldman Sachs desecha el arguemento –difundido por CNN en castellano, muy allegada a Washington- de que la región castigada (Luisiana, Misisipí, Alabama, Arkansas) representa apenas 2% de la demanda real.

Tanto esa firma de valores como algunos centros universitarios (Berkeley, Harvard, Nueva York, Houston esperan que, durante el actual trimestre y el próximo, las proyecciones sobre producto bruto interno cedan 0,5 y queden en menos de 3% anual. Posiblemente, durante algunos trimestre, si es que no hay una recesión lisa y llana.

Resulta extraño, por no llamarlo de otra manera, que técnicos del Banco Mundial –que comparten algunas de esa presunciones- pronostiquen una vuelta a proyecciones más altas “una vez iniciada la reconstrucción”. Amén de esperar que las aguas vayan dejando la ciudad, hay dos factores problemáticos. Uno es la escasa sensatez de reconstruir Nueva Orleans en los mismos lugares.

El otro punto es más complejo, pues implica es que el gobierno Bush acepte dejar parcialmente sin efecto tres paquetes que otorgan US$ 2,35 billones en privilegios tributarios a grandes empresas, especuladores bursétiles y sectores de altos ingresos, para cofinanciar operaciones que beneficiarán a estamentos sociales bajos y negros. Tampoco parece serio esperar “un rebote del crecimiento ya en 2006”, como imaginan Reunters y Bloomberg’s.

En materia de optimismo fácil, la palma se la lleva hasta el momento un banco inglés, Barclay’s. Su filial neoyorquina sostiene: “Los costos por US$ 35.000 millones, para la econom´pia norteamericana, quedarán más que compensados con un program de reconstrucción por 50.000 millones”. Nadie sabe de dónde salió el la versión al respecto.

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