Electrodomésticos: ¿hasta cuándo durará el boom?

En el cuarto trimestre de 2020, las ventas de electrodomésticos y artículos para el hogar en comercios especializados treparon 66,8% i.a. en términos nominales, según informó INDEC.

25 febrero, 2021

Al mismo tiempo, los precios del rubro, relevados por el IPC GBA Ecolatina, subieron 55% i.a. en el mismo periodo. En consecuencia, la facturación en términos reales creció 8,3% i.a., cortando con una racha de tres trimestres en rojo. No obstante, el año concluyó con una caída acumulada del 8,1% frente a 2019, volviendo a niveles de 2011.

El último ciclo de crecimiento para el sector había sido 2017 (+7,5% i.a.), proceso que se interrumpió abruptamente a partir del segundo trimestre de 2018 producto de las sucesivas correcciones cambiarias y el posterior encarecimiento del crédito, recuerda el informe de la consultora Ecolatina.

De esta manera, luego de acumular en los últimos tres años un retroceso cercano al 35%, el sector terminó el 2020 con mayores señales de recuperación a las esperadas en un entorno favorable a la demanda de bienes durables, alentando mejores perspectivas de cara a este año. Veamos.

¿Qué factores determinaron la dinámica durante 2020?

El desempeño del sector -así como los bienes durables en su conjunto- transitó dos etapas claramente disímiles durante la pandemia/cuarentena. Durante las primeras semanas, signadas por la fase más estricta de las restricciones sobre la actividad y la movilidad de las personas, el volumen de ventas retrocedió fuertemente (-20,5% i.a. en el segundo trimestre), aún frente a la exigua base de comparación que había dejado 2019.

En cambio, a partir del segundo semestre se observó una sensible recuperación, acompañada por una persistente mejora en la confianza de los consumidores: el rubro Electrodomésticos dentro del Índice de Confianza del Consumidor durante el último trimestre fue, en promedio, 53% mayor que un año atrás.

Distintos fueron los drivers que influyeron en la buena performance del sector. En primer lugar, la pandemia/cuarentena modificó la demanda hacia consumos dentro del hogar, favoreciendo mayormente, en términos de mayor facturación, a las ventas del rubro computación e informática, celulares, televisores y Línea Blanca (cocinas, hornos, microondas, calefactores), asociados al mayor tiempo destinado por las personas a desarrollar su trabajo y ocio puertas adentro.

En segundo lugar, el relajamiento de las restricciones vino con mejoras en los planes de financiamiento (herramienta clave en el sector), lideradas por Ahora 12, en un momento en que la brecha cambiaria trepó y crecieron los temores devaluatorios tras un nuevo endurecimiento del cepo hacia septiembre. Estos factores volcaron el esquema de incentivos al consumo de bienes durables con elevados componentes importados, contrastando con la evolución del consumo no durable en supermercados, shoppings y comercios minoristas. Por otra parte, los eventos de ventas online Hot Sale (julio) y Cyber Monday (noviembre) le dieron un empujón adicional a las compras.

Vale destacar que el boom en las ventas ocurre pese a una caída en el salario real tanto en pesos como en dólares en un contexto en que los productos del rubro incluso se encarecieron en términos relativos al resto de los bienes de la economía. En efecto, mientras que los salarios privados registrados crecieron al 34% i.a. en diciembre, el IPC avanzó 36% i.a. y los precios del rubro subieron 50%.

A la par, la reapertura de las actividades y la necesidad de recomponer stocks traccionaron los despachos de la industria: la producción de Equipos y aparatos de informática, televisión y comunicaciones y Aparatos de uso doméstico se expandieron 21% i.a. y 23% i.a. respectivamente en el segundo semestre, dejando atrás las caídas del 37% y 29% del primer tramo del año.

¿Cuáles son las perspectivas para 2021?

Si bien este “veranito” del consumo sería de corto aliento, de no mediar una corrección cambiaria abrupta -algo que no prevemos en el corto plazo- la reactivación se extendería durante los próximos meses, erigiendo al sector como uno de los motores del crecimiento en 2021. Asimismo, a la dinámica descripta se le suman las expectativas de una mayor demanda asociada a la recuperación en la construcción residencial.

Es interesante observar que el escenario atípico antes descripto seguiría permitiendo un crecimiento en las ventas aún cuando el salario real (y en dólares) no experimente mejoras en términos reales sino hasta la segunda parte del año y que ese crecimiento no alcanzaría para compensar el terreno cedido durante 2020.

Ahora bien, puesto que una parte de este crecimiento respondió al adelanto de compras en vistas de una devaluación, es probable que hacia adelante la demanda modere su vigor. En el mismo sentido, las restricciones de oferta registradas en algunas cadenas de comercialización, además de la incertidumbre cambiaria -no sólo sobre el precio del dólar oficial, sino también sobre el acceso al mercado de cambios-, presionaron a la inflación en los últimos meses. En este marco, el endurecimiento de los controles a las importaciones y a la compra de dólares para la producción podrían frenar la dinámica que venimos observando.

 

 

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