El mercado cafetero colombiano incorporó una dinámica de consumo que gana participación: el café frío. En ese escenario, Nescafé lanzó en Colombia Nescafé ICE, una propuesta basada en una tecnología de café soluble desarrollada para preparaciones en frío, con el objetivo de transformar el consumo en el hogar y duplicar la penetración de la categoría.
El punto de partida del lanzamiento se apoya en cifras concretas: el 8% del café que se consume en Colombia ya se toma frío. La tendencia está liderada por jóvenes de entre 18 y 35 años, que concentran el 51% de ese consumo. Para ese segmento, el café se vincula con experiencias “más flexibles y personalizables” y se integra a un uso social: “un plan”, asociado a compartir, experimentar y expresar un estilo.
La lectura del consumo también expone una diferencia marcada entre ocasiones dentro y fuera del hogar. El café frío consumido fuera de casa alcanza el 14%, impulsado por coffee shops y cadenas especializadas. En cambio, en el hogar llega al 5%. Esa brecha define el foco del producto: acercar la experiencia asociada al canal especializado a la rutina doméstica, con una preparación simple y sin equipamiento.
Carine Mahler, BEO Cafés, sintetizó el objetivo del lanzamiento: “Con NESCAFÉ® ICE queremos romper el paradigma de que el café solo se disfruta caliente”. En la misma línea, agregó: “Nuestra ambición es duplicar el consumo de café frío en casa, atraer nuevos consumidores y liderar un cambio de hábito que ya está en marcha”.
Nescafé ICE se apoya en una tecnología de café soluble diseñada específicamente para frío. El producto se disuelve “fácilmente en agua o leche fría en segundos”, sin necesidad de máquinas, y busca habilitar que cada persona cree su propia versión. La propuesta se alinea con la preferencia por la personalización y la libertad de adaptar cada experiencia al propio ritmo.
El despliegue de comunicación se organiza bajo la campaña ColdLaboration, que plantea vivir el café frío como un plan y no como una rutina. Esa idea se materializa en Casa ICE, un espacio donde el café se presenta como experiencia, punto de encuentro y expresión personal. Además, la iniciativa incluye una colaboración “de la mano de Juliana Velásquez”, orientada a conectar con una generación que entiende el consumo como comunidad, colaboración y momentos compartidos.












