Las grandes urbes “toman las calles”
La calles “lentas” “sin autos” o “solo para peatones” que surgieron en las grandes urbes con la pandemia pueden haber llegado para quedarse.

Con las reaperturas paulatinas, muchas ciudades comenzaron a limitar o prohibir el tráfico en determinadas calles para alentar a los ciclistas y peatones a salir de una manera socialmente distanciada.
Al mismo tiempo se permitió a los restaurantes y negocios locales tomar parte de las veredas y calles para brindar sus servicios al aire libre, según surge del último informe de la consultora Trendsity que dirige Mariela Mociulsky. Este ¨tomar las calles¨ se volvió una postal en
ciudades
del mundo, lo vimos y lo vemos claramente tanto en
Buenos Aires
como en New York con el
Open Street Program
. La “Gran Manzana” está pensando en dejar esos cambios pensados “transitoriamente” pasen a algo
permanente
.
Bloomberg
informó en mayo pasado que una encuesta de 43 ciudades estadounidenses miembros de la
National Association of City Transportation Officials
encontró que 22 de ellas ya estaban planeando hacer permanentes los cambios de tráfico de la era Covid, mientras que 16 más lo “estaban considerando". Estas políticas públicas están entre las más celebrados por las personas respecto de la ciudad pospandémica y permiten volver a imaginar el ritmo de las ciudades en nuevas formas, ritmos y paisajes. El movimiento
Slow Streets Movement
por ejemplo está intentado conservar muchos de estos cambios entendiendo que la disminución del tráfico vehicular urbano trae beneficios ambientales, además de los beneficios para la salud y la seguridad. El hecho de que estos cambios queden en forma
permanente
también podría mejorar el
desplazamiento
con bebés, niños pequeños y sus cuidadores, al crear calles más accesibles para carritos, bicicletas, patinetas y patines. No solo habría mayor uso de vehículos no motorizados sino que estas calles abiertas permitirían disfrutar a diario de momentos de ejercicio físico, ocio, aprendizaje, juego y relaciones sociales, de la manera de antaño o como ocurre en zonas menos densamente pobladas. En este sentido también cabe pensar qué otras oportunidades se abrirían para los
negocios
con esta nueva fisonomía para las ciudades: ¿qué nuevas necesidades tendrían estas personas en estos nuevos trayectos?, ¿qué ofrecerle a los negocios ya existentes en esas zonas? ¿Cómo las marcas y sus acciones pueden mejorar la experiencia del consumidor?
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