Colas con sabor musulmán: otra forma de expresar anti-americanismo
Aparecen en Europa nuevas colas publicitadas de manera de aprovechar la generalizada indignación con Estados Unidos. Pero hasta los mismos dirigentes de las nuevas compañías admiten que competir con los gigantes requiere mucho más que sentimientos.
Se abre un nuevo capítulo en la “guerra de las colas”. Los ingleses,
que ya tienen la suya propia llamada Quibla Cola, están a punto de lanzarla
al mercado estadounidense. Los franceses compiten con otra – que a partir de este
mes sale a la venta en Gran Bretaña. Esto, más que una guerra de
productos, es una manera de aprovechar la indignación de los europeos con
la política exterior de Estados Unidos y el sentimiento generalizado antiglobalización.
Coca-Cola y Pepsi han visto reducirse su participación en muchos mercados
debido a una cantidad de marcas blancas y otras marcas alternativas como la británica
Virgin Cola, que el año próximo celebrará su 10° cumpleaños.
Pero Qibla y Mecca son diferentes porque están intentando instalarse como
marcas “anti- América” y anti-establishment“. Mecca-Cola
salió a la venta en Francia y Medio Oriente a fines de 2002. Tawfik Mathlouthi,
el fundador de la compañía, quiere convertirla en la marca que prefieran
todos los musulmanes que viven en cualquier parte del globo como parte de una
estrategia más amplia para combatir el imperialismo y sionismo de Estados
Unidos con productos sustitutos. Mecca-Cola aspira a capturar 5% de las ventas
de bebidas cola en Estados Unidos.
Qibla Cola apareció en Gran Bretaña en febrero de 2003. Su fundadora,
Zahida Parveen, también pretende capitalizar la antipatía que sienten
los musulmanes hacia las marcas globales. Sin embargo, su eslogan “Qibla
Cola, libera tu paladar” la posiciona como una marca para cualquier consumidor
más allá de etnias o religión.
Las dos marcas prometen donar un porcentaje de las ventas a una buena causa. Pero
sin duda hará falta algo más que anti-americanismo y buenas causas
para convertirlas en marcas comercialmente viables.
Sin embargo, Tony Franco, director de la consultora británica Added Value,
cree que el anti-americanismo no alcanza para mellar el mercado a largo plazo
debido a la escala de las actividades y las redes de distribución – para
no mencionar el sabor – que hacen falta para superar a las líderes del
mercado. Además, dice, tampoco alcanza el elemento del “comercio justo”,
porque ser anti-norteamericano no necesariamente significa ser pro-palestino,
por ejemplo.
En su marketing, estrategia de marca y distribución, Qibla pretende posicionarse
como global en lugar de Medio Oriental o dirigida exclusivamente a consumidores
pertenecientes a determinado grupo étnico o religioso, explica Mohammed
Haider, gerente de desarrollo de negocios de Qibla Cola.
El nombre “Qibla” viene de la palabra árabe para “dirección”
y fue elegido con idea de invitar a los consumidores a re-direccionar su consumo
y a cuestionar la conducta y ética de las grandes empresas cuyas marcas
compran. Actualmente se vende en Gran Bretaña mediante una red informal
de comerciantes independientes, pero la compañía está en
conversaciones con las grandes cadenas de supermercados.
Se abre un nuevo capítulo en la “guerra de las colas”. Los ingleses,
que ya tienen la suya propia llamada Quibla Cola, están a punto de lanzarla
al mercado estadounidense. Los franceses compiten con otra – que a partir de este
mes sale a la venta en Gran Bretaña. Esto, más que una guerra de
productos, es una manera de aprovechar la indignación de los europeos con
la política exterior de Estados Unidos y el sentimiento generalizado antiglobalización.
Coca-Cola y Pepsi han visto reducirse su participación en muchos mercados
debido a una cantidad de marcas blancas y otras marcas alternativas como la británica
Virgin Cola, que el año próximo celebrará su 10° cumpleaños.
Pero Qibla y Mecca son diferentes porque están intentando instalarse como
marcas “anti- América” y anti-establishment“. Mecca-Cola
salió a la venta en Francia y Medio Oriente a fines de 2002. Tawfik Mathlouthi,
el fundador de la compañía, quiere convertirla en la marca que prefieran
todos los musulmanes que viven en cualquier parte del globo como parte de una
estrategia más amplia para combatir el imperialismo y sionismo de Estados
Unidos con productos sustitutos. Mecca-Cola aspira a capturar 5% de las ventas
de bebidas cola en Estados Unidos.
Qibla Cola apareció en Gran Bretaña en febrero de 2003. Su fundadora,
Zahida Parveen, también pretende capitalizar la antipatía que sienten
los musulmanes hacia las marcas globales. Sin embargo, su eslogan “Qibla
Cola, libera tu paladar” la posiciona como una marca para cualquier consumidor
más allá de etnias o religión.
Las dos marcas prometen donar un porcentaje de las ventas a una buena causa. Pero
sin duda hará falta algo más que anti-americanismo y buenas causas
para convertirlas en marcas comercialmente viables.
Sin embargo, Tony Franco, director de la consultora británica Added Value,
cree que el anti-americanismo no alcanza para mellar el mercado a largo plazo
debido a la escala de las actividades y las redes de distribución – para
no mencionar el sabor – que hacen falta para superar a las líderes del
mercado. Además, dice, tampoco alcanza el elemento del “comercio justo”,
porque ser anti-norteamericano no necesariamente significa ser pro-palestino,
por ejemplo.
En su marketing, estrategia de marca y distribución, Qibla pretende posicionarse
como global en lugar de Medio Oriental o dirigida exclusivamente a consumidores
pertenecientes a determinado grupo étnico o religioso, explica Mohammed
Haider, gerente de desarrollo de negocios de Qibla Cola.
El nombre “Qibla” viene de la palabra árabe para “dirección”
y fue elegido con idea de invitar a los consumidores a re-direccionar su consumo
y a cuestionar la conducta y ética de las grandes empresas cuyas marcas
compran. Actualmente se vende en Gran Bretaña mediante una red informal
de comerciantes independientes, pero la compañía está en
conversaciones con las grandes cadenas de supermercados.
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