Para el CEO de Philips, antes la compañía no tenía estrategias

La empresa que inventó el disco compacto, las normas de software para procesar fotos o la luz xenón, parece haber fallado en sacar provecho de ésas y otras innovaciones.

La propia firma admite que, ajustando por inflación, ventas y utilidades de 2005 en todo el mundo, no quedaron muy por encima de 1995 o, en ciertos casos, 1985.
No obstante, hoy parece que una Philips nueva, superior, emerge bajo la guía del management designado en el peor momento del achique, sufrido hace cinco años. Sus objetivos están sólidamente centrados en promover crecimiento y no apoyarse ya en “ciclos de ganancias”. La cantidad de divisiones ha sido reducida de 14 (en 1995) a apenas cinco. El personal ha sido recortado casi 25%. Las operaciones han sido replanteadas, se tercerizaron o eliminaron actividades manufactureras.

Beneficiada por algunas compras estratégicas, énfasis en diseño y reorientación en investigaciones y desarrollo, la compañía ha desplazado su foco de negocios o zonas de bajo rendimiento a segmentos de mayor potencial. Por ejemplo, atención médica para gente de altos recursos, iluminación de tecnología avanzada y mercados en desarrollo.
“Si uno vuelve la vista al pasado, descubre que Philips realmente nunca tuvo estrategias”, afirma Gérard Kleisterlee, un veterano con 30 años en la empresa que, en 2001, llegó a presidente ejecutivo. “Se creía que, si los ingenieros podían desarrollar algo, la compañía podía fabricarlo y venderlo. Pero no era tan fácil. Ahora, la actitud es muy distinta: nos interesa aumentar el valor agregado y ganar más allí donde sea posible”.

Los resultados del primer trimestre de 2006 apuntan a ese futuro. En tres meses, se vendió 14% más y se elevaron 37% utilidades, a €160 millones (US$ 195 millones), mayormente, gracias a iluminación y semiconductores. Esto fue posible merced a los € 45 millones (US$ 55 millones) obtenidos por un emprendimiento conjunto con la surcoreana LG Electronics para producir tubos catódicos. Su demanda viene aumentando porque los usuarios pasan a televisores y monitores de pantalla chata.

Para todo este año, las ventas del grupo deberían subir no menos de 5% y las utilidades de 7 a 10%. Por ende, el total de las primeras alcanzaría €32.800 millones y 34.500 millones en 2007.
Matías Maciel

La propia firma admite que, ajustando por inflación, ventas y utilidades de 2005 en todo el mundo, no quedaron muy por encima de 1995 o, en ciertos casos, 1985.
No obstante, hoy parece que una Philips nueva, superior, emerge bajo la guía del management designado en el peor momento del achique, sufrido hace cinco años. Sus objetivos están sólidamente centrados en promover crecimiento y no apoyarse ya en “ciclos de ganancias”. La cantidad de divisiones ha sido reducida de 14 (en 1995) a apenas cinco. El personal ha sido recortado casi 25%. Las operaciones han sido replanteadas, se tercerizaron o eliminaron actividades manufactureras.

Beneficiada por algunas compras estratégicas, énfasis en diseño y reorientación en investigaciones y desarrollo, la compañía ha desplazado su foco de negocios o zonas de bajo rendimiento a segmentos de mayor potencial. Por ejemplo, atención médica para gente de altos recursos, iluminación de tecnología avanzada y mercados en desarrollo.
“Si uno vuelve la vista al pasado, descubre que Philips realmente nunca tuvo estrategias”, afirma Gérard Kleisterlee, un veterano con 30 años en la empresa que, en 2001, llegó a presidente ejecutivo. “Se creía que, si los ingenieros podían desarrollar algo, la compañía podía fabricarlo y venderlo. Pero no era tan fácil. Ahora, la actitud es muy distinta: nos interesa aumentar el valor agregado y ganar más allí donde sea posible”.

Los resultados del primer trimestre de 2006 apuntan a ese futuro. En tres meses, se vendió 14% más y se elevaron 37% utilidades, a €160 millones (US$ 195 millones), mayormente, gracias a iluminación y semiconductores. Esto fue posible merced a los € 45 millones (US$ 55 millones) obtenidos por un emprendimiento conjunto con la surcoreana LG Electronics para producir tubos catódicos. Su demanda viene aumentando porque los usuarios pasan a televisores y monitores de pantalla chata.

Para todo este año, las ventas del grupo deberían subir no menos de 5% y las utilidades de 7 a 10%. Por ende, el total de las primeras alcanzaría €32.800 millones y 34.500 millones en 2007.
Matías Maciel

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