El problema de tener un mal compañero en la oficina

De acuerdo a un nuevo estudio los trabajadores con malos hábitos pueden influenciar negativamente al resto de sus compañeros de oficina. Independientemente de su productividad, por la que pasan desapercibidos, son un problema.  

23 noviembre, 2015

Algunos días los trabajadores se sienten motivados y hacen sus labores tan a gusto como cualquier persona en un trabajo normal. Otros días la desmotivación toma el control y no hay forma de ser productivo. De acuerdo a un nuevo estudio, este fenómeno se podría explicar a partir de la incidencia de otros trabajadores y compañeros que se conocen como “des-energizantes”. Esta podría ser la causa de la baja productividad de un sector o de las irregularidades en la calidad performativa.

 

En efecto, los investigadores descubrieron que la presencia de agentes des-energizantes o desmotivadores tienen un impacto profundo en la productividad de la oficina. Se trata de los trabajadores que tienen actitudes negativas hacia el trabajo, se quejan a menudo, incurren en prácticas abusivas o de bullying. En jerga poco académica y ausente en los resultados del estudio, se trata de los imbéciles de la oficina. Los investigadores entrevistaron a cientos de trabajadores del sector de IT en una empresa de ingeniería pidiéndoles que caracterizaran la “energía” de cada compañero, es decir, cómo los hacía sentir estar alrededor de ellos e interactuar. Los investigadores aseguraron que a medida que los entrevistados revelaban más contacto con los imbéciles de la oficina, peor era su desempeño laboral. Lo que también se descubrió es que la presencia de personas “energizantes” no necesariamente nulifica el efecto de los malos compañeros.

 

Por otro lado, los resultados de la investigación arrojaron que los gerentes y los encargados de Recursos Humanos tienen dificultades para lidiar con la situación porque muchas veces los trabajadores tóxicos tienen un buen desempeño laboral a pesar de su mal genio. También se señala la dificultad de identificar el comportamiento desenergizante. Por un lado algunas prácticas son sencillas de encontrar, como abuso verbal, pero otras son difíciles de identificar. Como cuando se excluye a un compañero de una conversación o no se colabora con los demás si no se tiene la obligación de hacerlo.

 

¿Qué hacer con los imbéciles?

Uno de los investigadores principales, Gretchen Spreitzer de la Universidad de Michigan, explicó que una forma de contrarrestar el efecto negativo es promover las actividades que impliquen buenas actitudes sociales y de cooperación. También remarcó la necesidad de tener “energizantes” que mellen las malas actitudes. Personas proactivas y de buen humor que mitiguen los malos modos de los des-energizantes.

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