Compañías que no prestan atención a los accionistas

Durante los últimos seis años, los accionistas minoritarios han hecho más de 3.000 mociones de orden, orientadas a reformas en estatutos y políticas corporativas. En general, los directorios sólo atienden propuestas de los accionistas principales.

Timothy Smith, director gerente del fondo Walden Asset Management (una
cartera de US$ 2.000 millones), sigue insistiendo por vía judicial en
que EMC Corporation aumente el número de directores independientes
en su junta. Smith radicó la primera acción, en 2001, al descubrir
que la mayor especialista mundial el almacenamiento de datos había excluido
mociones suyas (como accionista minoritario) en el acta de la última
asamblea ordinaria.

En otro caso, una propuesta de Gerald Armstrong -como accionista minoritario
de US Bancorp– tuvo que ser apoyada por una mayoría en dos asambleas
(2000, 2001) para que, recién en 2001, el octavo banco de EE.UU. anunciase
su presentación en la próxima asamblea. Pero después no
lo hizo.

Son apenas dos botones de muestra. Durante los últimos seis años,
los accionistas minoritarios han hecho más de 3.000 mociones de orden,
orientadas a reformas en estatutos y políticas corporativas. En general,
los directorios sólo atienden propuestas de los accionistas principales,
desdeñan al resto y hasta suelen convocar las asambleas en lugares remotos
o agobiarlos de reglas y restricciones arbitrarias.

“Cada día más inversores reaccionan irritados ante estos
abusos y la escasa transparencia de las votaciones”, afirma el fondo de
jubilaciones de los empleados estatales en California (maneja activos por US$
150.000 millones), que difundió un trabajo inspirado por las maniobras
de Enron, Dynegy y otras en perjuicio de la entidad.

Timothy Smith, director gerente del fondo Walden Asset Management (una
cartera de US$ 2.000 millones), sigue insistiendo por vía judicial en
que EMC Corporation aumente el número de directores independientes
en su junta. Smith radicó la primera acción, en 2001, al descubrir
que la mayor especialista mundial el almacenamiento de datos había excluido
mociones suyas (como accionista minoritario) en el acta de la última
asamblea ordinaria.

En otro caso, una propuesta de Gerald Armstrong -como accionista minoritario
de US Bancorp– tuvo que ser apoyada por una mayoría en dos asambleas
(2000, 2001) para que, recién en 2001, el octavo banco de EE.UU. anunciase
su presentación en la próxima asamblea. Pero después no
lo hizo.

Son apenas dos botones de muestra. Durante los últimos seis años,
los accionistas minoritarios han hecho más de 3.000 mociones de orden,
orientadas a reformas en estatutos y políticas corporativas. En general,
los directorios sólo atienden propuestas de los accionistas principales,
desdeñan al resto y hasta suelen convocar las asambleas en lugares remotos
o agobiarlos de reglas y restricciones arbitrarias.

“Cada día más inversores reaccionan irritados ante estos
abusos y la escasa transparencia de las votaciones”, afirma el fondo de
jubilaciones de los empleados estatales en California (maneja activos por US$
150.000 millones), que difundió un trabajo inspirado por las maniobras
de Enron, Dynegy y otras en perjuicio de la entidad.

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