El real estate corporativo en Buenos Aires transita hacia 2026 una etapa de mayor previsibilidad, con una recuperación gradual de la demanda y una diferenciación marcada entre activos. En ese marco, oficinas, industrial y retail presentan dinámicas distintas, aunque comparten un eje común: la calidad como principal factor de decisión.
El informe Análisis y Perspectivas 2026 de Newmark Argentina ubica al mercado en un proceso de consolidación y transformación, con decisiones de ocupación e inversión cada vez más estratégicas. La proyección incluye un escenario más ordenado, con escasez de nueva oferta premium, demanda selectiva y mayor protagonismo de la eficiencia operativa, la ubicación y la modernización de los inmuebles.
Marisa Koifman, directora de Branson Real Estate, planteó que el segmento de oficinas atraviesa una etapa más madura y selectiva. “Las empresas que toman decisiones hoy lo hacen con mucha más precisión, menos metros, mejor edificio y una localización que funcione de verdad”, dijo.
En ese contexto, la directiva vinculó la falta de nueva oferta premium con un mayor valor relativo de los activos bien posicionados. “Los edificios que cumplen con estándares altos de eficiencia, sustentabilidad y flexibilidad van a seguir captando demanda. El resto va a tener que reconvertirse o aceptar un lugar secundario en el mercado”, afirmó.
Koifman también asoció la previsibilidad macro con un reordenamiento de las decisiones corporativas de mediano y largo plazo. “Con un escenario más estable, las compañías vuelven a pensar a mediano y largo plazo. Eso se traduce en contratos más racionales, pero también en una mayor exigencia sobre la calidad del producto”, sostuvo.
Sobre el fenómeno del flight-to-quality, describió una ampliación de la distancia entre inmuebles de mejor desempeño y aquellos que quedaron desactualizados. “La brecha entre edificios buenos y edificios obsoletos se amplía. No hay medias tintas; hoy el mercado premia la calidad y castiga la falta de actualización”, señaló.
De cara a 2026, Koifman anticipó un mercado de oficinas más firme, sin una expansión abrupta, pero con un proceso sostenido de consolidación, en el que la oficina recupere centralidad como herramienta de gestión, cultura y eficiencia, en la medida en que el producto responda a las necesidades de las organizaciones.











