Hugo Koifman plantea que la oficina pase de costo fijo a activo productivo
El CEO de Branson Real Estate propone reordenar la discusión en el mercado corporativo y evaluar el espacio de trabajo por su aporte a la productividad, la retención de talento y el valor económico medible, en un contexto de regreso a esquemas de presencialidad plena y nuevas demandas sobre diseño y servicios

La discusión sobre oficinas corporativas empezó a correrse del precio del metro cuadrado hacia el rendimiento que el espacio puede aportar al negocio. En ese marco, Hugo Koifman, CEO de Branson Real Estate, plantea que el foco habitual en alquiler y expensas no refleja el peso real de esos conceptos dentro de la estructura de costos de una compañía ni captura el impacto del entorno laboral sobre resultados.
Para el directivo, el punto de partida suele estar desalineado con la lógica de gestión. “Siempre aparece la preocupación acerca del valor del alquiler y expensas, y la verdad es que ese número, dentro de la matriz de costos de una compañía, es muy pequeño”, dijo Koifman, CEO de Branson Real Estate. En esa misma línea, sostuvo que la comparación con el resto de los costos operativos desdibuja la discusión: “Cuando uno pone los números en perspectiva, la discusión pierde sentido”.
El planteo se apoya en una redefinición del rol de la oficina: dejar de verla como un gasto a recortar y tratarla como una herramienta de productividad. Koifman sostiene que el diseño y la calidad del entorno inciden en el trabajo cotidiano, al condicionar variables que terminan impactando en el desempeño de los equipos. En su descripción, una oficina “bien pensada, con luz natural, con circulación, con confort” tiene efectos directos sobre la forma de trabajar.
Bajo ese enfoque, la pregunta central no se limita al costo mensual, sino al valor que el espacio devuelve a la organización. Koifman afirmó que “está comprobado que los entornos de calidad mejoran la concentración, el clima laboral y la generación de ideas”, y vinculó esa mejora con “resultados concretos”. En el mismo sentido, señaló que persiste una mirada conservadora que mantiene a la oficina en la categoría de costo fijo, y consideró desactualizada esa concepción.
El ejecutivo también vinculó el debate con el reordenamiento de prioridades que trajo el regreso a la presencialidad. Afirmó que “las grandes compañías ya están volviendo a esquemas cien por ciento presenciales porque la eficiencia mejora”, y agregó que se trata de un aspecto que las organizaciones están midiendo. Sin embargo, advirtió que la decisión de volver no es suficiente si no se revisan las condiciones del espacio: “Pero no alcanza con volver. Hay que ver a qué oficina se vuelve”.
Como referencia de esa demanda, mencionó Lex Tower, una torre de 31 pisos sobre Avenida Corrientes, con certificación Leed Gold y servicios orientados a nuevas necesidades corporativas. En ese marco, resumió el cambio de criterio que busca instalar: “El mercado ya entendió que la presencialidad funciona. El paso que falta es entender que una buena oficina no es un gasto”.
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