La obra liviana, las refacciones y las tareas de mantenimiento se consolidaron como motores de actividad en un contexto de avance más cauteloso de la construcción tradicional, y esa dinámica se trasladó al mercado de alquiler de equipos. En ese marco, Casa Do Construtor Argentina identificó qué tipos de herramientas concentran la demanda dentro de su red de franquicias, con un patrón orientado al uso puntual de equipamiento profesional y a la reducción de la inversión inicial.
El relevamiento ordenó el comportamiento del alquiler en tres verticales: construcción liviana, jardinería y mantenimiento. Los porcentajes varían según la región y la estacionalidad, pero el denominador común es la búsqueda de optimización de recursos: acceder a herramientas específicas por períodos acotados, sin compra ni almacenamiento.
En paralelo, el mercado global muestra proyecciones de crecimiento. Un estudio estimó que el valor total del mercado de alquiler de equipos alcanzará unos US$ 339 mil millones hacia 2033, con una tasa anual compuesta superior al 6% en el período. En tanto, el mercado global de alquiler de herramientas —donde la construcción representa casi la mitad de la demanda— proyectó expandirse de US$ 12,2 mil millones en 2025 a US$ 18,2 mil millones para 2035.
Dentro del vertical de construcción liviana, las herramientas vinculadas a perforación, corte y compactación encabezaron el ranking de alquiler. Se trata de equipamiento utilizado en ampliaciones, remodelaciones y ajustes estructurales, con uso intensivo pero concentrado en ventanas de tiempo reducidas. En ese segmento, los equipos de perforación y demolición liviana representaron el 12,12% del total de los alquileres. En segundo lugar se ubicaron las herramientas de corte y nivelación, con 8,21% de la demanda, mientras que los equipos de compactación completaron el podio con 7,84%.
La jardinería presentó una dinámica marcada por la estacionalidad y una profesionalización del servicio. En este vertical, el alquiler funcionó como respuesta a picos de demanda sin ampliar estructuras de costos fijos. Las desmalezadoras y cortadoras de césped concentraron cerca del 2,10% de los alquileres, seguidas por motosierras y equipos de poda, con 1,05%. El resto de la demanda se repartió entre herramientas para preparación de suelo, limpieza y mantenimiento general, que representaron el 4,71% restante. Además de usuarios particulares, creció la participación de emprendedores y prestadores de servicios que alquilaron herramientas específicas según el tipo de trabajo.
En mantenimiento, el alquiler se vinculó con necesidades inmediatas y de corta duración en hogares, comercios e industrias livianas. La demanda se concentró en equipos para limpieza técnica, bombeo y resolución de contingencias, junto con herramientas eléctricas para reparaciones y ajustes. También se observó uso frecuente de generadores y equipos auxiliares, especialmente cuando se requirió continuidad operativa.
Más allá de los porcentajes, el alquiler operó como indicador adelantado de la actividad en obra liviana: “El cliente sabe exactamente qué necesita y por cuánto tiempo”, señalaron desde la red de franquicias.











