Patagonia Azul: un catálogo rastrea jorobadas y redefine rutas en el Mar Argentino

En Camarones, Chubut, un registro fotográfico iniciado en octubre de 2021 sumó más de ochenta individuos nuevos y más de cien identificados, con coincidencias internacionales en HappyWhale y rastreos satelitales que muestran estadías prolongadas y movimientos hacia Brasil, el Canal de Beagle y la Península Antártica

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La presencia de ballenas jorobadas en las costas de Chubut dejó de ser un hecho excepcional en los últimos cinco años. Una población que no había sido registrada en la zona comenzó a aparecer con frecuencia y ubicó al Parque Provincial Patagonia Azul, en Camarones, como un punto de alimentación para la especie. El cambio abrió una agenda de investigación centrada en permanencias, recorridos y conexiones con otras áreas del Atlántico Sur.

El seguimiento sistemático tomó forma en octubre de 2021 con el armado de un catálogo fotográfico dentro del Proyecto Patagonia Azul. Lucas Beltramino, biólogo del proyecto, vinculó el inicio del trabajo con el carácter inesperado de los avistajes: “Al principio fue medio casual, porque primero, no era una especie que esperábamos encontrar acá. Entonces, cuando obtuvimos las primeras imágenes, se me ocurre investigar un poco”.

Para ordenar y ampliar los registros, el equipo incorporó HappyWhale, una base de datos global que compara fotografías de las colas de los cetáceos con catálogos de distintas regiones. La carga de imágenes desde Chubut habilitó coincidencias y también confirmó que la mayoría de los ejemplares observados eran individuos nuevos para la ciencia. El primer cruce con otro país surgió a partir de una identificación previa en Brasil: “Aparece un individuo que estábamos registrando nosotros acá y que había sido registrado previamente en Brasil. Entonces, se puso todo mucho más interesante”, dijo Beltramino.

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La quinta temporada de muestreo ininterrumpido elevó la frecuencia de salidas al agua y dejó una serie de números de referencia para el área. “Esta temporada se volvió un récord de registros donde documentamos más de ochenta individuos nuevos, y más de cien individuos distintos identificados”, precisó el biólogo. También aclaró que el total real sería mayor, ya que no siempre los animales muestran la cola, el registro fotográfico necesario para identificar ejemplares a nivel global.

Los resultados del catálogo introdujeron matices frente a los seguimientos satelitales realizados desde Brasil, que indicaban viajes directos hacia las islas Georgias del Sur por rutas oceánicas profundas. En contraste, los datos reunidos en Patagonia Azul mostraron estadías prolongadas cerca de la costa y conexiones con el Canal de Beagle, la Península Antártica y las costas brasileñas. La explicación de trabajo se enfoca en la alimentación: “Evidentemente, si vienen es porque encuentran un beneficio, sino un animal no vendría a pasar tiempo en un área. Y lo que vemos nosotros es que estos animales vienen acá a alimentarse”.

El equipo también documentó ejemplares que regresaron hasta cuatro años seguidos y permanecieron en Chubut por más de tres meses ininterrumpidos. En paralelo, registró asociaciones sociales: individuos que nadan juntos durante semanas sin separarse más de diez metros, en vínculos que no responden necesariamente a la relación madre-cría.

Para profundizar el seguimiento, este año colocaron rastreadores satelitales a tres jorobadas y dos ballenas sei. Los primeros reportes indicaron que pasan casi el 90% del tiempo dentro del parque, aunque un ejemplar se desplazó hacia la zona de Puerto Visser y permaneció allí dos meses. “Hace dos días pasó hacia el sur de las Islas Malvinas”, dijo Beltramino.

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