El crecimiento de la población adulta mayor redefine la situación habitacional en Argentina
El último informe de la Fundación Tejido Urbano revela cambios demográficos significativos y su impacto en la vivienda de los adultos mayores. Entre 2010 y 2022, la población de más de 65 años aumentó un 31,1%, modificando las tendencias residenciales y evidenciando nuevos retos para la planificación urbana.

El proceso de envejecimiento de la población argentina se observa en el aumento sustancial de personas mayores de 65 años, que pasaron de 4.097.093 en 2010 a 5.373.423 en 2022, según datos censales. Esta variación representa un crecimiento del 31,1%, superando ampliamente el incremento del resto de la población, que fue del 12,8% en el mismo período.
De acuerdo al informe de la Fundación Tejido Urbano, históricamente las condiciones habitacionales de los adultos mayores han sido superiores respecto a otros grupos etarios. Sin embargo, el ritmo de mejora en este aspecto se ha ralentizado. Uno de los cambios más marcados es el aumento de hogares unipersonales o de dos miembros: el 60% de los hogares con adultos mayores presenta esta característica, mientras que la coexistencia intergeneracional es minoritaria. La proporción de hogares familiares extendidos se redujo del 20% en 2001 al 17% en 2022.
En cuanto a la calidad de la vivienda, el 71% de los hogares con adultos mayores mantiene un estándar suficiente, sin variaciones relevantes en los últimos años. En contraste, los hogares sin adultos mayores mejoraron del 57% al 61% en este aspecto. Respecto al tipo de vivienda, el 84% de los adultos mayores reside en casas, mientras que en el resto de la población aumentó la presencia de departamentos.
Sobre la incidencia de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), la presencia en hogares con adultos mayores es tres veces menor en comparación con el resto. Sin embargo, la reducción de NBI fue más significativa en hogares sin adultos mayores. También se detecta un leve incremento del hacinamiento crítico entre las personas mayores, pasando del 0,8% al 1,1%.
Por último, la cantidad de adultos mayores en viviendas colectivas disminuyó del 3,0% al 1,7% entre 2010 y 2022, aunque creció la proporción de quienes residen en hogares de ancianos. El informe enfatiza la necesidad de adaptar la infraestructura urbana y habitacional a las nuevas demandas del envejecimiento poblacional.
“El envejecimiento demográfico plantea desafíos para la planificación urbana y la infraestructura de cuidado”, concluyó la Fundación Tejido Urbano.
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