El pulso de la construcción volvió a mostrar tensión en noviembre. El Indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) cayó 4,7% frente a igual mes de 2024 y, en la medición desestacionalizada, bajó 4,1% respecto de octubre, de acuerdo con el último informe del Indec.
La foto mensual convive con un dato de signo distinto: el acumulado de los primeros once meses de 2025 creció 6,6% en comparación con igual período de 2024. En términos de tendencia-ciclo —una serie que busca suavizar saltos de corto plazo— el organismo registró en noviembre una variación negativa de 0,1% frente al mes previo.
Un rebote con baches
El registro acumulado sugiere que 2025 dejó atrás parte del retroceso del año anterior, pero con una dinámica irregular. Mercado ya había señalado durante el año que la mejora no se distribuyó de manera pareja: algunos rubros asociados a infraestructura y obras de escala mostraron mejor desempeño relativo, mientras que el segmento residencial enfrentó restricciones de crédito y costos altos.
La corrección de noviembre, en ese marco, funciona como recordatorio: la recuperación no opera como un “cambio de fase” lineal. En la práctica, el sector alterna meses de avance con retrocesos, en un contexto donde la obra pública y el financiamiento privado siguen siendo variables determinantes.
Insumos: asfalto y hormigón empujan, ladrillos y yeso frenan
La desagregación por insumos muestra una composición heterogénea. En noviembre, el consumo aparente (producción local destinada al mercado interno más importaciones) subió 33,2% interanual en artículos sanitarios de cerámica, 19,7% en hormigón elaborado y 17,6% en asfalto. También creció 5,9% en hierro redondo y aceros para la construcción.
Del otro lado, las bajas interanuales alcanzaron 19,3% en ladrillos huecos, 17,8% en yeso y 15,0% en pisos y revestimientos cerámicos. El cemento portland retrocedió 4,7% frente a noviembre de 2024.
En el acumulado enero-noviembre, el mapa también se parte: asfalto (+47,0%), sanitarios (+31,0%) y hormigón (+22,0%) lideraron las subas, mientras que yeso (-2,1%) y ladrillos (-1,3%) quedaron en terreno negativo.
Empleo y permisos: señales mixtas
Como complemento del ISAC, el Indec informó que los puestos de trabajo registrados en el sector privado de la construcción subieron 3,5% interanual en octubre, con un total de 392.130 puestos. Sin embargo, en el acumulado enero-octubre el indicador mostró una baja de 0,4% frente al mismo tramo de 2024.
En permisos de edificación —una señal adelantada de obra privada— la superficie autorizada en octubre alcanzó 1.601.008 m², con una suba interanual de 4,1%. El acumulado enero-octubre creció 5,4% interanual.
El contraste entre empleo, permisos y algunos insumos sugiere un sector que sostiene actividad en ciertos frentes, pero sin traducir esa tracción de manera uniforme al conjunto de la cadena.
Expectativas empresarias: estabilidad como escenario base
La encuesta cualitativa del organismo para el período diciembre 2025-febrero 2026 dejó una señal más conservadora que expansiva. Entre empresas enfocadas en obra privada, 68,5% espera que el nivel de actividad no cambie; 18,5% prevé una baja y 13,0% un aumento. En obra pública, 54,1% no anticipa cambios; 24,0% proyecta caída y 21,9% suba.
Cuando aparece un escenario de mejora, las firmas privadas lo asocian principalmente al crecimiento de la actividad económica (31,0%) y a la estabilidad de precios (19,0%). En las empresas de obra pública, el reinicio de obras (26,5%) y el crecimiento de la actividad (21,3%) explican la expectativa positiva.
Para las perspectivas negativas, el principal factor en ambos universos es la caída de la actividad económica (28,3% en privadas y 28,6% en públicas). En obra pública, además, se destaca el peso de los atrasos en la cadena de pagos (20,6%).
Lo que ya venía contando Mercado
Durante 2025, Mercado siguió la trayectoria del sector con un foco recurrente: la distancia entre indicadores “de volumen” y la vida real de la cadena de obra, que se expresa en empleo, crédito y costos. En mayo, por ejemplo, la revista reportó una caída de insumos, aun con un acumulado anual positivo, como evidencia de una recuperación con tramos de fragilidad.
En paralelo, la discusión sobre el regreso del crédito hipotecario apareció como un posible soporte para la construcción residencial, aunque con una base todavía acotada para motorizar un salto masivo.
Con los datos de noviembre, el sector vuelve a quedar en un punto intermedio: 2025 cierra con un balance acumulado positivo, pero con señales de enfriamiento hacia fin de año y expectativas empresarias que, mayoritariamente, no apuestan por una aceleración inmediata.












