La fundación Sin Azul No Hay Verde realizó una limpieza en Playa La Galesa, en la zona de Magagna, Chubut, donde un grupo de aproximadamente 25 voluntarios retiró en 90 minutos unos 200 kilos de residuos depositados por la marea en la orilla. La actividad se concentró en un sector ubicado antes del puesto de control policial, señalado como un punto crítico que funciona como termómetro de la contaminación costera en la región.
Juan Coustet, coordinador de la fundación en Chubut, explicó que la elección del lugar respondió a una dinámica geográfica específica. Por la curvatura natural de la playa, las corrientes de la marea y la cercanía con la desembocadura del río, ese tramo actúa como una trampa de sedimentación donde se acumulan desechos que flotan en la bahía. La proximidad del puerto completa el escenario para que lo descartado en el agua vuelva a la costa.
La composición de los materiales recolectados incluyó residuos urbanos, como botellas de plástico, y elementos asociados a la actividad extractiva. Entre esos hallazgos aparecieron redes, sogas, guantes amarillos de estiba y una gran cantidad de cajones de pescado rotos. “Recibimos muchos pedazos de cajones de pescado, algo muy predominante”, dijo Coustet.
El coordinador también señaló un cambio respecto de jornadas anteriores: “No solíamos encontrar esa cantidad de cajones, ni enteros ni fraccionados”. Además del aumento de volumen, se observó un agravante vinculado a la fragmentación del material: la presencia masiva de plástico rígido roto evidencia el desgaste en el agua y complica la recolección manual. En ese marco, el tipo de residuo encontrado apuntó a la falta de una gestión adecuada de los residuos a bordo de la flota.
Para definir el destino de lo recuperado, la fundación articuló la disposición final con actores locales. Del total de 200 kilos, 116 kilos de plásticos se enviaron a la planta de Reciclados Patagónicos para su tratamiento y reinserción en el circuito productivo. Los 80 kilos restantes, por su estado de degradación o por el tipo de material, se trasladaron al GIRSU para su disposición en el relleno sanitario.
Más allá del saneamiento de la costa, Coustet destacó la importancia de estos espacios para “reforzar el concepto de comunidad”.











