Sandvik dio a conocer eNimon, denominado también “the Nomine car”, una instalación que representa el primer automóvil eléctrico fabricado sin metales ni minerales. La obra, completamente transparente y carente de funciones automovilísticas, fue presentada el 27 de octubre de 2025 en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de Estocolmo, Suecia.
La iniciativa busca evidenciar la dependencia de los vehículos eléctricos y tecnologías de energía renovable respecto de los recursos mineros. De acuerdo con Sandvik, más del 90% de la composición de un automóvil eléctrico promedio proviene de la minería. En comparación, un vehículo eléctrico requiere seis veces más insumos minerales que uno convencional, en tanto que una planta eólica terrestre consume nueve veces más minerales que una planta de gas.
El desafío para la industria minera reside en que la producción actual no logra satisfacer la demanda global de materiales esenciales como litio, cobre y níquel, fundamentales para la electrificación y la descarbonización. Para cumplir los objetivos de cero emisiones netas en 2050, se estima que la producción de litio, níquel y cobalto debería incrementarse hasta cinco veces en relación a los niveles actuales.
Mats Eriksson, presidente del Área de Negocios de Minería de Sandvik, sostuvo: “Sin minería, no hay vehículos eléctricos, ni turbinas eólicas, ni paneles solares”. Además, subrayó: “La minería sostenible es el eje de la transición ecológica y es fundamental para lograr los objetivos de sostenibilidad a nivel mundial”.
La exhibición eNimon advierte sobre los riesgos derivados de una eventual escasez de materiales críticos, que podrían comprometer los esfuerzos globales en materia de electrificación y reducción de emisiones. La obra invita a reflexionar sobre el rol de la minería sostenible en el desarrollo de tecnologías limpias y en la configuración del futuro energético.
“eNimon simboliza lo que está en juego si el mundo no reconoce y amplía las contribuciones esenciales de la minería al desarrollo sostenible. Esta obra desafía las percepciones de la minería, no como una industria sucia y obsoleta, sino como un facilitador de alta tecnología, innovador y esencial de las tecnologías ecológicas que dan forma a nuestro futuro”, concluyó Mats Eriksson.












