Mercedes-Benz ha dado a conocer su programa tecnológico Tomorrow XX, una iniciativa que agrupa más de 40 conceptos innovadores en investigación y desarrollo centrados en la reducción significativa de la huella de carbono de los vehículos. El anuncio se realizó en diciembre de 2025 en Buenos Aires y en enero de 2026 en Alemania.
El alcance del programa abarca desde la fase inicial de diseño hasta el final de la vida útil de cada vehículo, con el objetivo de maximizar los beneficios de los principios de Diseño para el Medio Ambiente y Diseño para la Circularidad. Esta estrategia se aplica a toda la gama de modelos y sistemas de propulsión de la marca.
Para lograr estos objetivos, los expertos en desarrollo de Mercedes-Benz colaboran estrechamente con socios de la cadena de valor, incluidas empresas de reciclaje y startups. El análisis detallado de todos los componentes y materiales, desde la batería hasta la carrocería, abarca también elementos menos visibles como el aislamiento, con una evaluación minuciosa de cada kilogramo de dióxido de carbono (CO₂) involucrado en la fabricación.
Entre los avances destacados, la compañía está acelerando la construcción de una planta piloto de reciclaje de baterías en Kuppenheim, al sur de Alemania. Esta instalación, actualmente en fase de investigación y desarrollo, busca establecer una solución innovadora y sostenible para el reciclaje de baterías, con el objetivo de cerrar completamente el ciclo de materiales.
El programa Tomorrow XX promueve el rediseño de componentes complejos para facilitar su desmontaje y reciclaje. Un caso ejemplar es el desarrollo de un faro reciclable cuyos distintos elementos —lente, moldura, marco de cubierta, carcasa y electrónica— se atornillan en lugar de pegarse. Esta innovación permite que las piezas individuales se reemplacen de manera sencilla y eficiente, lo que podría hacer que un faro moderno sea reparable por primera vez. Además, el diseño monomaterial facilita la clasificación y el reciclaje, permitiendo incrementar la proporción de materiales secundarios y reducir a la mitad las emisiones de carbono asociadas.
En relación a los materiales plásticos, un vehículo moderno de la marca contiene en promedio unos 250 kilogramos de plástico. Muchos de estos componentes están hechos de plásticos mixtos, cuyo reciclaje mecánico es limitado. El programa se orienta a acelerar el uso de monomateriales y sustituir recursos primarios por materiales secundarios, para facilitar la recuperación y reutilización en productos de alta calidad.
Respecto a las baterías, consideradas el componente de mayor impacto ambiental en vehículos eléctricos, Mercedes-Benz implementa un enfoque integral para descarbonizar la cadena de suministro de celdas. Los proveedores directos se comprometen a utilizar electricidad de fuentes renovables, procesos de eficiencia energética y reducción progresiva de emisiones en la fabricación de celdas.
La entidad también investiga combinaciones innovadoras de materiales, como el soporte que conecta la consola central a la carrocería, actualmente fabricado en magnesio, con miras a disminuir la huella de carbono y los costos asociados. El replanteo de estos componentes desde el inicio del desarrollo apunta a reducir el consumo de materias primas y energías, contribuyendo a la descarbonización.
En términos de circularidad, Mercedes-Benz alcanza una tasa de reciclaje cercana al 100% en sus plantas de producción. Tras haber cerrado el ciclo de la chatarra de acero, la empresa avanzará hacia el cierre del ciclo de la chatarra de aluminio, reforzando su enfoque en la economía circular y la sostenibilidad a largo plazo.












