viernes, 16 de enero de 2026

Madera clave en eficiencia energética y construcción sustentable

La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) resalta el papel fundamental de la madera en la transición hacia viviendas más sostenibles, destacando sus beneficios térmicos y su contribución a la eficiencia energética.

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En Argentina, donde el acondicionamiento térmico —tanto calefacción como refrigeración— representa aproximadamente el 40% del consumo energético residencial, la elección de los materiales de construcción adquiere una relevancia central. En este marco, la madera se posiciona como un material estratégico para mejorar la eficiencia energética, garantizar el confort térmico y reducir el impacto ambiental.

El confort térmico se define por un rango óptimo de temperatura y humedad relativa en interiores, que oscila entre 18 y 25°C y con una humedad relativa entre 30% y 70%, según la American Society of Refrigerating Engineers. Mantener estas condiciones implica un equilibrio entre el consumo energético y el aislamiento del entorno. La clave para lograrlo sin sacrificar confort reside en el diseño arquitectónico, la planificación urbana, la tecnología y, especialmente, en la selección de materiales.

Por su estructura celular, la madera actúa como un aislante natural, tanto térmico como acústico. Su baja conductividad térmica la convierte en un material ideal para conservar la temperatura interior, disminuyendo la necesidad de calefacción o refrigeración. En comparación con otros materiales comunes, la madera presenta una conductividad térmica de 0,10 a 0,20 W/m·K, frente a 0,39 a 0,80 W/m·K del ladrillo y 0,80 a 2,50 W/m·K del hormigón.

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Este diferencial se traduce en una mayor eficiencia: un muro de madera de 100 mm de espesor ofrece una capacidad de aislamiento térmico 3,6 veces superior al ladrillo de 140 mm y 5,7 veces mayor que el hormigón de 200 mm. Según la zona climática, este rendimiento puede reflejarse en un ahorro energético de hasta el 32%.

Además, el uso de madera reduce el impacto ambiental asociado a la construcción, ya que su transformación desde la materia prima hasta el material final demanda menos energía que el acero o el hormigón. Al tratarse de un recurso renovable gestionado de forma sostenible, la madera se alinea con los objetivos de descarbonización y transición energética.

Más allá de sus virtudes térmicas, la madera permite acelerar los tiempos de obra. Las viviendas construidas con este material se levantan más rápido que las edificadas con sistemas tradicionales, con un impacto ambiental significativamente menor y con la versatilidad para adaptarse tanto a entornos urbanos como rurales.

Desde FAIMA subrayan que “construir con madera no solo es una decisión técnica, sino también estratégica: una solución inteligente para un futuro más eficiente, accesible y sustentable”.

Para consolidar estos avances, la entidad impulsa el desarrollo de normativas específicas para aberturas y envolventes construidas con madera, así como la implementación del Programa Nacional de Etiquetado de Eficiencia Energética de Viviendas (PRONEV), conforme a las resoluciones 595/2024 y 129/2025. En este sentido, afirman que “estas soluciones permiten cumplir con las exigencias térmicas establecidas, pero además lo hacen con menor impacto ambiental y mejor calidad de vida para las personas”.

La madera, por sus propiedades y su potencial para la construcción rápida y eficiente, se presenta como un aliado clave en la búsqueda de viviendas más sostenibles y confortables en Argentina.

 

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