Activistas de Greenpeace realizaron en febrero de 2026 una intervención frente al Congreso de la Nación, en la Ciudad de Buenos Aires, durante la segunda semana del período de sesiones extraordinarias. En el lugar desplegaron un cartel de 50 metros de largo con el mensaje “El agua es un derecho, no se negocia”, en el marco del debate legislativo sobre una reforma de la Ley de Glaciares (26.639).
La acción se enfocó en los riesgos que la organización plantea ante una modificación de la norma. En ese planteo, el punto central es el posible cambio en el esquema de protección: el proyecto de reforma propone, entre otros aspectos, delegar en las administraciones provinciales la potestad de decidir qué glaciares merecen protección.
En la lectura que hace Greenpeace, ese criterio alteraría el carácter nacional y uniforme de la protección que exige la Constitución Nacional y habilitaría criterios dispares para un sistema hídrico que “no reconoce fronteras políticas”. La propuesta también introduce la evaluación de una “función hídrica demostrable” para definir qué glaciares quedarían alcanzados, con el riesgo de que primen intereses económicos inmediatos por sobre la preservación del agua.
Agostina Rossi Serra, especialista en biodiversidad de Greenpeace Argentina, vinculó el debate con el impacto sobre el acceso al recurso. “La protección de los glaciares no es un simple tecnicismo legal, sino una decisión que impacta directamente en la seguridad hídrica de más de 7 millones de argentinos y argentinas”, dijo. En el mismo sentido, advirtió que reducir los estándares vigentes “compromete el acceso al agua de las generaciones presentes y futuras”.
La Ley 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial declara a estos ecosistemas como bienes públicos y reservas estratégicas de agua dulce. En ese marco, Rossi Serra sostuvo que el debate legislativo tendrá consecuencias en el corto y mediano plazo. “La decisión que se tome en los recintos legislativos en las próximas semanas definirá el futuro hídrico de la Argentina de los próximos años”, dijo.
En el trasfondo de la discusión, la organización también ubicó el rol del ambiente periglacial —que incluye suelos congelados y glaciares de escombros— como parte de la regulación del agua en zonas de montaña y en contextos de sequía, un punto que busca mantener dentro del alcance de la protección legal.











