Las ciudades industriales de México registran un crecimiento sostenido en la generación de energía solar dentro de sus instalaciones, impulsadas por un entorno regulatorio más flexible y la necesidad de optimizar costos operativos. Monterrey, Guadalajara y León se destacan por transitar de proyectos piloto a infraestructura crítica, con participación activa de sectores como manufactura, logística y alimentos.
El marco regulatorio vigente desde marzo de 2025 eleva a 0,7 MW el límite para operar sistemas solares sin permiso especial y habilita el uso de baterías para almacenamiento, permitiendo a las empresas suavizar picos de consumo y evitar paros. México cerró 2024 con 4.447,92 MW de generación en sitio y más de 106.000 nuevos contratos, según datos oficiales. El plan federal prevé sumar unos 29.000 MW de capacidad en los próximos años.
El sector empresarial avanza hacia la estandarización de proyectos, contratos corporativos y tableros de gestión que integran la energía solar como indicador operativo. En Guadalajara, el sector retail y los parques de naves medianas replican el modelo multi-sitio, implementando sistemas homogéneos en cada sucursal y agilizando la instalación y mantenimiento.
El fenómeno del nearshoring presiona sobre subestaciones y tiempos de interconexión, acelerando la adopción solar en ciudades como Chihuahua, Querétaro y Puebla. La segunda ola incorpora portafolios y compras por volumen, con acuerdos de servicio basados en métricas de disponibilidad. Juan Miranda, CEO de Solar Change, afirma: “La energía solar dejó de ser un piloto: hoy es infraestructura crítica dentro de la operación”.
En Monterrey, León y el Bajío, áreas de operaciones y finanzas priorizan la reducción de volatilidad y el control de costos, considerando la energía solar como un activo estratégico. Miranda sostiene: “Donde hay picos de consumo y sensibilidad al minuto de operación, la energía fotovoltaica se vuelve el primer ‘sí’ del comité financiero”.
La tendencia marca que el diferencial competitivo entre ciudades mexicanas se medirá cada vez más en kilovatios hora propios, consolidando una ventaja operativa y financiera trimestre a trimestre.











