La Fundación Ellen MacArthur publicó el informe técnico Liderando la carga: convertir el riesgo en recompensa con una economía circular para baterías de vehículos eléctricos y minerales críticos durante la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2026, en Davos, Suiza. El documento, elaborado con participación de CATL, se presenta como una “hoja de ruta integrada y viable” para una cadena de valor circular de baterías de vehículos eléctricos basada en prácticas industriales.
De acuerdo con el comunicado, el trabajo recibió aportes de más de 30 organizaciones del ecosistema de baterías de vehículos eléctricos, entre ellas CATL, DHL, Volvo y JLR, además de instituciones de investigación y organizaciones no gubernamentales. El objetivo declarado es orientar cómo deberían diseñarse, utilizarse, recuperarse y reintegrarse las baterías para maximizar el valor y reducir el riesgo sistémico a lo largo de la cadena.
El informe identifica cinco acciones interdependientes para sostener el valor de los materiales y fortalecer la resiliencia del sistema: diseñar baterías para la circularidad; repensar el servicio de baterías dentro de sistemas optimizados de energía y movilidad; escalar modelos de negocio circulares que traten a las baterías como activos de largo plazo; construir e invertir en infraestructura circular a nivel regional; y habilitar un “sistema operativo circular” mediante datos, estándares y políticas.
En el marco de esa agenda, CATL indicó que ya aplica estas acciones “a nivel de sistema” en sus operaciones. La compañía señaló que, al separar la batería del vehículo, administra las baterías como activos gestionados de forma central, con el objetivo de incrementar su uso, permitir mantenimiento programado y asegurar un retorno predecible al final del uso. También informó que opera más de 1.000 estaciones de intercambio de vehículos de pasajeros y más de 300 vehículos comerciales, con más de 100 socios.
En materia de recuperación de materiales, la empresa reportó tasas de recuperación de 99,6% para níquel, cobalto y manganeso, y de 96,5% para litio, con una capacidad de procesamiento en expansión hacia 270.000 toneladas por año. Además, comunicó el uso de químicas alternativas como baterías de iones de sodio y la reducción de emisiones de carbono del ciclo de vida por kilovatio-hora “hasta en un 60%” en aplicaciones de movilidad, intercambio y almacenamiento de energía.
Durante una reunión informativa de liderazgo de la Fundación, Jiang Li, vicepresidente y secretario de la Junta Directiva de CATL, afirmó: “Este informe marca un hito importante en el camino mundial hacia una economía circular de las baterías”.
Wen-Yu Weng, líder ejecutiva de Minerales Críticos en la Fundación Ellen MacArthur, sostuvo: “A medida que se acelera la adopción de vehículos eléctricos, una economía circular de las baterías y los minerales críticos ya no es opcional: es esencial para la asequibilidad, la resiliencia y el crecimiento a largo plazo, a la vez que reduce los impactos ambientales y sociales”.












