En un contexto de fuerte inestabilidad económica en la Argentina Paul Krugman ha manifestado su profundo escepticismo respecto del plan de rescate liderado por la administración de Donald Trump, en el cual la Tesorería de EE. UU. —a través del secretario Scott Bessent— acordó una línea de intercambio de moneda (swap) por 20 000 millones US$, y plantea extender el apoyo hasta 40 000 millones mediante financiación privada.
Según el economista, esta maniobra no responde a un interés nacional claro de EE. UU. y reproduce los errores clásicos de estabilización cambiaria insostenible.
Las advertencias
Krugman ha señalado que el planteo de adoptar el dólar como moneda en Argentina —una de las principales propuestas del gobierno de Milei— es ilusorio: “changing your currency rarely has magical effects” (un cambio de moneda rara vez produce efectos mágicos).
Además, insistió en que la Argentina estaría mejor orientada hacia la adopción del euro, en virtud de sus vínculos comerciales con la Unión Europea y no tanto con EE. UU.
En líneas generales, advierte que el país confronta desequilibrios estructurales —alta inflación, déficit de cuenta corriente, falta de reservas— que no se corregirán únicamente con una inyección de liquidez externa o con un anclaje cambiario.
¿Por qué considera problemático el rescate?
El economista identifica varios motivos de riesgo:
- Ausencia de vinculación con un interés estratégico de EE. UU.
A diferencia de crisis previas (por ejemplo, México en 1995), la Argentina representa un porcentaje muy reducido del comercio exterior estadounidense (menos de 0,5 % en exportaciones) y no colinda directamente con territorio norteamericano.
Según el Nobel, este hecho debilita el argumento de que los fondos de los contribuyentes de EE. UU. deban utilizarse para estabilizar la economía argentina. - La trampa de la estabilización cambiaria
El gobierno argentino mantiene un tipo de cambio sobrevaluado para contener la inflación, una estrategia que se considera históricamente insostenible. Si no se ajustan la moneda o el déficit, la presión sobre la tasa de interés aumentará y puede derivar en una devaluación abrupta. - Condiciones políticas y regresión al viejo ciclo
En la medida en que el rescate está condicionado al éxito político del actual gobierno y a la continuidad de su agenda económica, el americano advierte que la incertidumbre política acelera la salida de capitales y dificulta la consolidación de reformas creíbles.
¿Qué implicaciones tiene para EE. UU. y para Argentina?
- Para Estados Unidos: el rescate podría suponer un riesgo para los fondos públicos si la Argentina no genera los dólares necesarios para devolver la asistencia al tipo de cambio vigente. Krugman señala que, sin reformas profundas, los contribuyentes estadounidenses podrían resultar expuestos.
- Para Argentina: si el programa de austeridad y anclaje cambiario falla, el país podría enfrentar un escenario de mayor desempleo, caída del salario real y, finalmente, una devaluación que podría agravar la inflación.
Situación actual y pronóstico
El apoyo anunciado por la Tesorería estadounidense parece responder tanto a alineaciones ideológicas como a la voluntad de apuntalar al gobierno de Milei antes de sus elecciones legislativas del 26 de octubre.
No obstante considera que el rescate, en las condiciones actuales, tiene más probabilidades de tener éxito para los acreedores que para la población argentina o para los contribuyentes estadounidenses.
Finalmente, Paul Krugman plantea que, sin una reestructuración de base —monetaria, cambiaria y fiscal— el rescate de EE. UU. a la Argentina podría reproducir viejos errores. El país merece reformas estructurales profundas, no simplemente un apoyo financiero condicionado. Y Estados Unidos debe evaluar si su papel es el de prestamista de último recurso en una crisis habitualmente autóctona o si los intereses nacionales lo justifican.












