La presidencia de Yamandú Orsi inició en marzo de 2025 con un escenario de apoyos divididos. De acuerdo con la consultora Equipos, el 43% de los uruguayos aprueba su gestión, el 28% adopta una postura neutral y el 25% manifiesta desaprobación. Esta distribución refleja un arranque marcado por la expectativa y la cautela de la ciudadanía.
Economía en el centro del juicio ciudadano
El desempeño económico es el factor que más influye en la percepción pública de la nueva administración. Los analistas de Equipos señalan que la valoración de Orsi dependerá en gran medida de la evolución de tres variables: inversión, empleo y gasto público.
La llegada de capitales extranjeros, especialmente en sectores como energías renovables, agroindustria y tecnología, será clave para consolidar la confianza. A su vez, el mercado laboral atraviesa una etapa de recuperación gradual tras años de estancamiento, y la capacidad del gobierno de generar empleo formal puede convertirse en un punto de inflexión en la opinión pública.
El desafío fiscal
El gasto público también ocupa un lugar central en el debate. Los primeros anuncios de la administración apuntaron a reforzar las políticas sociales y a sostener la inversión en infraestructura. Sin embargo, la sostenibilidad fiscal será un factor determinante. En un contexto regional marcado por la volatilidad, mantener el equilibrio presupuestario sin frenar la actividad se perfila como uno de los mayores retos del nuevo gobierno.
Un manejo prudente de las cuentas públicas puede fortalecer la imagen presidencial, mientras que cualquier señal de desorden fiscal podría erosionar la franja de neutrales que hoy no definen su postura.
Oportunidad en los indecisos
El 28% de ciudadanos que “ni aprueba ni desaprueba” representa un espacio decisivo. Este grupo suele basar su evaluación en la percepción de bienestar económico personal y en la confianza hacia el rumbo del país. En la medida en que Orsi logre mostrar resultados en inversión y empleo, podrá consolidar esa franja como apoyo estable.
Caso contrario, la neutralidad podría derivar en desaprobación, ampliando el bloque opositor que hoy ya alcanza al 25%.
Gobernabilidad y proyección
En términos políticos, el nivel de aprobación otorga al presidente un piso significativo, pero no mayoritario. El desafío será construir consensos que le permitan avanzar con su agenda económica y social. La relación entre expectativas ciudadanas y resultados concretos definirá el grado de gobernabilidad en los próximos años.
Equipos advierte que, si bien la aprobación de Orsi es consistente con su perfil de dirigente cercano y con experiencia en gestión departamental, la presidencia requiere una capacidad de conducción económica que aún está en proceso de validación.
Una presidencia bajo escrutinio económico
La encuesta deja un mensaje claro: Orsi inicia su mandato con un respaldo considerable, pero condicionado por el desempeño económico. El rumbo de la inversión, la generación de empleo y la disciplina fiscal serán los ejes sobre los que se definirá su capital político.
En palabras de la economista Alicia Fernández, consultora independiente, “el 43% de aprobación refleja una confianza inicial, pero la clave estará en si el presidente logra combinar crecimiento con responsabilidad fiscal. De ese equilibrio dependerá no solo la economía, sino también la solidez de su liderazgo político”.












