viernes, 20 de febrero de 2026

Cambio en el mapa energético: Venezuela se posiciona como el quinto proveedor de crudo de Estados Unidos

De acuerdo a los datos preliminares de la Agencia de Información de Energía (EIA) Venezuela fue el quinto proveedor de petróleo a Estados Unidos en la primera semana de febrero.

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En un giro que redefine las dinámicas geopolíticas y comerciales de la región, Venezuela ha logrado escalar posiciones de manera acelerada en el mercado energético norteamericano. Durante la primera semana del presente mes, el país suramericano se consolidó como el quinto mayor proveedor de petróleo hacia los Estados Unidos, superando a competidores tradicionales y reflejando una reactivación sostenida de su capacidad de exportación hacia refinerías del Golfo de México.

Este reposicionamiento responde a una serie de factores coyunturales y estructurales. Tras años de restricciones severas, la emisión de licencias específicas por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ha permitido que gigantes energéticos, con la estadounidense Chevron a la cabeza, incrementen sus operaciones en suelo venezolano.

La logística de este flujo comercial se ha visto favorecida por la naturaleza del crudo venezolano. Las refinerías de la costa estadounidense del Golfo están diseñadas técnicamente para procesar crudos pesados y extrapesados, una especialidad del subsuelo venezolano que resulta difícil de sustituir con la producción ligera proveniente del shale oil doméstico de EE. UU.

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El informe semanal de la Administración de Información de Energía (EIA, por sus siglas en inglés) confirma que el volumen de barriles diarios enviados desde puertos venezolanos ha experimentado un crecimiento constante. Al situarse en el quinto puesto, Venezuela comparte el podio de proveedores con naciones como Canadá, México, Arabia Saudita e Irak, desplazando a otros países que históricamente ocupaban ese lugar en la tabla de importaciones estadounidenses.

Para Venezuela, este flujo de exportación representa una vía de oxigenación para su industria petrolera estatal, PDVSA, la cual ha iniciado procesos de mantenimiento y recuperación de pozos en asociación con empresas mixtas. La estabilidad de estos envíos depende, en gran medida, de la continuidad de los marcos regulatorios y la estabilidad política, factores que el mercado observa con detenimiento.

Por su parte, las empresas estadounidenses se benefician de una ruta de transporte considerablemente más corta en comparación con los suministros provenientes del Medio Oriente, lo que reduce los costos logísticos y la huella de carbono asociada al transporte marítimo de larga distancia.

El ascenso de Venezuela al quinto puesto no es solo un dato estadístico; es una señal de la pragmática necesidad de seguridad energética que prima en la agenda global. Si la tendencia de inversión y mantenimiento de la infraestructura continúa, analistas proyectan que el volumen de exportación podría estabilizarse o incluso aumentar, consolidando la relevancia estratégica de las reservas venezolanas en el tablero mundial.

Sin embargo, el camino hacia una normalización total del sector sigue sujeto a variables diplomáticas y a la capacidad de la industria para modernizar sus instalaciones tras años de desinversión.

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