Ultimátum sobre el Estrecho de Ormuz impulsa el WTI y presiona al Merval
En la segunda semana de abril, la aversión global al riesgo reordenó precios en petróleo y acciones, con el WTI por encima del Brent y caídas en Wall Street, mientras los activos argentinos retrocedieron y el Riesgo País volvió a 622 puntos básicos en un contexto marcado por la tensión entre Estados Unidos e Irán

La segunda semana de abril comenzó con tensión en los mercados internacionales a partir del vencimiento del ultimátum de Donald Trump hacia Irán, con impacto directo en el petróleo, en los índices de Nueva York y en los activos argentinos. En ese marco, el foco dejó de estar exclusivamente en la inflación y pasó a incorporar el riesgo de una interrupción energética global, asociada a una posible “oscuridad total” en el suministro.
El punto de mayor sensibilidad fue el Estrecho de Ormuz. Trump fijó para esa noche el plazo límite para que Teherán reabra el paso, con horario indicado como 20:00 ET y 21:00 hora Argentina. En el mismo mensaje se explicitó la amenaza de ataques a infraestructura crítica que harían que Irán tarde “100 años en reconstruirse”.
En el mercado petrolero, el movimiento central fue la inversión de la relación habitual entre los dos principales marcadores. El WTI se consolidó por encima de los US$ 110 y alcanzó su valor más alto desde junio de 2022 en una jornada de fricción diplomática. La referencia estadounidense subió 3,5% hasta US$ 116,40, mientras el Brent se ubicó en US$ 110,30. La brecha, inusual porque el WTI suele ser más barato, fue interpretada como una señal de urgencia por asegurar disponibilidad inmediata ante el temor de que el Golfo Pérsico “se apague” esa misma noche.
Desde Teherán, Irán rechazó las “promesas vacías” y advirtió que, ante un ataque, la región —incluida Arabia Saudita— caerá en una “oscuridad completa”. También se incluyó la amenaza de cierre del paso de Bab-el-Mandeb en el Mar Rojo, otro corredor estratégico para el comercio marítimo.
En Wall Street, el tono fue defensivo antes de conocerse las minutas de la Reserva Federal. El Nasdaq perdió 0,92% y el S&P 500 cayó 0,68%. En paralelo, el VIX —índice de volatilidad que funciona como termómetro de cobertura y nerviosismo— subió 11,5% y se ubicó por encima de los 26 puntos. En materia de precios, el mercado descontó que el IPC de marzo, a conocerse el viernes, mostraría un salto hacia 3,4% anual, impulsado por un aumento del 25% en la nafta durante el último mes.
La divergencia sectorial también quedó expuesta en Nueva York: mientras las tecnológicas sintieron el costo de capital, el sector de salud pública registró subas. UnitedHealth avanzó 11% y Humana, 9%, luego de la aprobación de aumentos de tarifas mejores a los esperados para 2027.
En la Argentina, el S&P Merval cayó 1,3% y volvió a ubicarse por debajo de los US$ 2.000. Los ADRs bancarios en Nueva York retrocedieron 2% en promedio, mientras que Oil&Gas fue el segmento menos castigado, con TGS e YPF como los únicos papeles argentinos en verde en el mercado norteamericano. En renta fija, los títulos soberanos en dólares bajaron 0,4% en promedio y el Riesgo País de JPMorgan subió hasta 622 puntos básicos.
“Esta inversión de la brecha habitual delata la urgencia de los operadores por asegurar barriles”, dijo Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL.
Artículos relacionados

Cognizant eleva a US$ 2.000 millones su meta de recompra de acciones
La compañía amplió su programa de recompra tras una aprobación del directorio del 17 de mayo de 2026, con una previsión de ejecutar US$ 1.000 millones adicionales durante el segundo trimestre de 2026 y un remanente de US$ 3.450 millones autorizado, en un contexto de retorno de capital y foco en inteligencia artificial

Idioma compartido y reglas claras: ¿por qué cada vez más inversores argentinos miran a España?
Por Alejandro Schuvaks, fundador y socio director de ARGIS y magister en Finanzas por la Universidad Torcuato Di Tella

S&P ratificó en BBB+ la calificación de FIBRA Prologis y su perspectiva estable
La decisión se conoció tras el cambio de perspectiva soberana de México, que pasó de estable a negativa, y destacó la prueba de estrés soberana y el perfil del portafolio industrial clase A, un dato seguido por inversores y empresas que monitorean el costo de financiamiento

