Los pagos instantáneos se consolidaron como una expectativa para personas y empresas en América Latina, a medida que se expanden esquemas como PIX en Brasil, SPEI y CoDi en México, Transferencias 3.0 en Argentina y la plataforma Bre-B en Colombia. En ese escenario, Temenos planteó que la capacidad de sostener operaciones en tiempo real depende, en gran medida, de modernizar el core bancario.
La discusión se apoya en una cifra: los pagos inmediatos ya representan cerca del 45% del volumen de transacciones digitales compensadas centralmente en América Latina y el Caribe, según datos del Banco Mundial publicados en 2025. Ese avance elevó las exigencias sobre las infraestructuras tradicionales, que deben responder con baja latencia, alta disponibilidad y operación continua.
A diferencia de las transacciones tradicionales, la operatoria en tiempo real requiere que la validación de fondos, la autorización, la liquidación y la notificación ocurran en segundos, durante las 24 horas del día. En esa lógica, el core bancario pasa a ser el componente que permite orquestar información de cuentas, pagos, riesgos y tesorería de manera sincronizada.
Temenos advirtió que los sistemas legados, diseñados para procesamiento por lotes, se convirtieron en una barrera para capturar el valor de los pagos en tiempo real. “El pago instantáneo es también un cambio estructural en cómo se mueve el dinero. Para sostenerlo, los bancos necesitan un core bancario preparado para operar en tiempo real, con capacidad de escalar, integrarse y garantizar confianza en cada operación”, dijo Alejandro Masseroni, regional sales leader – NextGen financial services de Temenos.
La transformación tecnológica que describe la compañía incluye la adopción de plataformas con tres atributos: nativas en tiempo real, para soportar alta concurrencia y baja latencia; interoperables, mediante APIs abiertas que faciliten la conexión con sistemas locales, redes internacionales, billeteras digitales y nuevos esquemas de pago; y preparadas para estándares globales, como ISO 20022, orientado a mejorar trazabilidad, cumplimiento y automatización.
En paralelo, la inteligencia artificial aparece como un componente del core bancario moderno. En el enfoque presentado, su integración permite extraer información con lenguaje natural, crear productos a partir del comportamiento de clientes, optimizar el enrutamiento de pagos, detectar fraude en tiempo real, reducir falsos positivos y automatizar la reparación de transacciones, con mejoras en los niveles de procesamiento directo (STP).
“La IA no solo optimiza el procesamiento de pagos; también fortalece la confianza. Cuando está integrada de forma nativa al core, permite tomar decisiones basadas en datos extraídos del sistema y analizados en tiempo real, sin sacrificar control, trazabilidad ni cumplimiento regulatorio”, explicó Masseroni.












