Las finanzas no admiten emociones
La herramienta más poderosa que tenemos para minimizar nuestro gasto es prescindir de las emociones y los impulsos. La cuestión es aprender a hacerlo.
Por lo general, nos dominan las emociones. Reaccionamos a las diferentes situaciones con alegría, temor, enojo, júbilo, etc. Por otra parte, el dinero es lo menos emotivo que existe. Es, simplemente, un método de cambio entre bienes y servicios. El problema que encontramos la mayoría de nosotros en lo que a finanzas personales se refiere es que ponemos emociones en nuestras elecciones financieras. "
La gente gasta dinero en cosas que la hacen sentir bien. Cuando "queremos†algo sentimos una atracción emocional hacia una cosa. Y cuando sentimos esa atracción, damos la ventaja al vendedor. Es el vendedor el que tiene el poder de fijar el precio. La herramienta más poderosas que tenemos para reducir nuestros gastos es eliminar las emociones y nuestros primeros impulsos de la ecuación.
Hay varias técnicas que se pueden usar para lograrlo.
Primero, ponernos limitaciones estrictas cuando entramos en una situación de gasto. Por ejemplo, tener una lista de pasos a seguir al pie de la letra. Al supermercado llevar una lista de lo que necesitamos y comprar exclusivamente lo que dice allí. Si allí vemos algo que verdaderamente queremos, recordarlo más tarde para agregarlo a la próxima lista. Lo más probable es que ese lapso de una semana desgasta ese deseo y produce una lista de compras que no incluye ese ítem innecesario.
Cuando buscamos una casa habría que hacer lo mismo. Enumerar las características que queremos y buscar las que las tienen. Cuando elegimos una hacer una oferta razonable y no negociar. Si los vendedores no tiran la pelota, buscar otra casa.
En segundo lugar, cuando sentimos que asoman las emociones, enfocarnos exclusivamente en la tarea entre manos. No dejar que nos distraigan esos elementos emocionales.
Cuando pagamos cuentas, por ejemplo, no debemos enojarnos por su contenido. Si están correctas, las pagamos, luego nos apartamos de las emociones y las analizamos fríamente. Esto podría conducir a una discusión racional con nuestros cónyuge o a una decisión muy pensada de cambiar de proveedor de telefonía. Por el contrario, tomar decisiones al calor de un momento emocional nunca es suna buena idea.
En último término, cuando queremos gastar espontáneamente, pongamos un tope a ese gasto antes de entrar en tal situación. Si salimos de compras con amigos, llevar una determinada cantidad de dinero. Así no nos permitimos gastar más de la cuenta. Pero ese dinero que llevamos se puede gastar libremente porque de antemano ya hemos decidido que está bien gastarlo.
- Etiquetas
- finanzaspersonales
- emociones
Artículos relacionados

Allaria-Lendar prepara un nuevo lanzamiento de su fondo para reunir US$ 7 millones
El Fondo Común de Inversión apunta a ampliar el financiamiento hipotecario en dólares para familias vinculadas a Remax, tras una primera emisión de US$ 3,1 millones colocada en créditos, en una operatoria que incorpora mercado secundario en BYMA y condiciones de préstamo a cinco años

Capgemini: la riqueza global de los HNWI subió 8,7% en 2025
El Informe sobre la Riqueza Mundial 2026 relevó un máximo histórico de US$ 98,3 billones y una población de 25,3 millones de millonarios, con Asia-Pacífico como región de mayor expansión y un cambio en la competencia de la gestión patrimonial que empuja a los clientes a trabajar con varias firmas

ARCAP registró más de US$ 400 millones en rondas para startups argentinas
El informe de inversión en capital emprendedor 2025, elaborado junto con EY Argentina, relevó US$ 270 millones en 73 transacciones durante 2025 y un arranque de 2026 que ya supera los US$ 400 millones, con foco en etapas tempranas, expansión a nueve provincias y mayor participación de mujeres fundadoras

