En Argentina, las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) representan la base del entramado productivo, pero su acceso al financiamiento resulta limitado, especialmente fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde la concentración de entidades financieras es mayor.
Diversos factores dificultan la obtención de líneas crediticias en el interior del país, como la dispersión de la oferta, la complejidad administrativa y la falta de información sobre oportunidades disponibles. Estas restricciones afectan particularmente a las economías regionales, limitando su desarrollo y crecimiento.
El Índice de Competitividad y Acceso al Financiamiento 2025 (ICAF), elaborado por CAME, indica que el 47,7% de las PyMEs encuestadas desconoce los instrumentos financieros no tradicionales, mientras que un 50% considera que los requisitos para acceder al crédito resultan demasiado difíciles de cumplir. Por su parte, el crédito al sector privado en Argentina equivalía al 8,4% del Producto Bruto Interno (PBI) a fines de 2024, según Adeba, frente a un promedio regional del 55%.
En este contexto, plataformas tecnológicas como LUC proponen integrar la información crediticia y simplificar los procesos, permitiendo a las MiPyMEs acceder a oportunidades de financiamiento de manera más eficiente. “El acceso al crédito debe dejar de ser un privilegio asociado a la cercanía con los grandes centros urbanos y convertirse en un derecho empresarial básico, tan accesible como cualquier otro servicio digital que hoy usamos cotidianamente. Así como nadie piensa en recorrer hotel por hotel para organizar un viaje, las PyMEs no deberían tener que peregrinar de banco en banco para encontrar una línea de financiamiento que se ajuste a sus necesidades”, señaló María Laura García Conejero, fundadora y CEO de LUC.
García Conejero agregó: “La digitalización ofrece la oportunidad de dar un salto. Unificar la información, simplificar la carga documental y centralizar la oferta de crédito en un solo lugar puede marcar un antes y un después para los empresarios más pequeños”.
“Revertir esta situación requiere un enfoque federal y moderno. Democratizar el acceso al crédito va más allá de un acto de justicia con los actores más pequeños de las economías regionales del interior, es una estrategia imprescindible para fortalecer la competitividad del país en su conjunto”, concluyó García Conejero.












