La reciente detención y remoción de Nicolás Maduro por parte de fuerzas de Estados Unidos generó una reacción inmediata en los mercados internacionales. Según lo manifestado por el presidente Donald Trump, compañías petroleras de ese país estarían en condiciones de invertir “miles de millones de dólares” para reconstruir la infraestructura petrolera de Venezuela.
Venezuela concentra las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, que suman 303.000 millones de barriles. Sin embargo, la producción cayó un 67% desde 2013 debido a décadas de desinversión bajo la gestión de PDVSA. La recuperación de la industria, especialmente en la Faja del Orinoco, requerirá tecnología de empresas globales especializadas.
En Wall Street, la noticia fue recibida con optimismo. Mientras las acciones de petroleras chinas como PetroChina y Cnooc se debilitaron, las estadounidenses subieron hasta un 11% en los primeros días de enero. El mercado anticipa que la normalización venezolana podría estabilizar la oferta global de crudo y habilitar contratos inéditos de servicios y refinación.
Para inversores argentinos, los CEDEARs se presentan como una vía eficiente para acceder a este escenario. Entre los principales activos destacan Chevron, que mantuvo licencias activas y presencia en Venezuela, y ExxonMobil, que posee la capacidad financiera para proyectos de gran escala. Las compañías de servicios petroleros Schlumberger y Halliburton, junto a la refinadora Phillips 66, podrían también verse favorecidas por el proceso de reconstrucción. El CEDEAR del Energy Select Sector SPDR Fund (XLE) representa una alternativa diversificada, al incluir a los principales grupos energéticos estadounidenses.
Aunque aún es prematuro determinar el alcance concreto en la economía venezolana, el proceso de apertura y reconstrucción anticipa oportunidades relevantes para el sector energético de Estados Unidos, según el informe de IOL Inversiones.












