Hogares inquilinos: el crédito bancario gana peso y cae el grupo “saneado”

Un informe de la Fundación Tejido Urbano, basado en la Encuesta Permanente de Hogares del 3er trimestre de 2025, registra que más de la mitad de quienes alquilan en el país recurre a desahorro o endeudamiento para cubrir gastos corrientes, con una presión más alta en el AMBA y en la Ciudad de Buenos Aires

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La Fundación Tejido Urbano analizó el endeudamiento y el desahorro de los hogares inquilinos a partir de la Encuesta Permanente de Hogares del 3er trimestre de 2025 y describió un cambio en las estrategias financieras para sostener gastos corrientes. Desde 2024 se consolida un viraje desde una “economía de amortiguación” hacia una “economía de financiamiento”, con mayor incorporación de instrumentos de crédito y un peso creciente del sistema bancario.

A nivel país, el desahorro —uso de ahorros previos para afrontar gastos— creció entre 2022 y 2024 y luego mostró un leve descenso. Pasó de 35,6% en 2022 a 42,0% en 2024, para ubicarse en 39,6% en 2025. El pico de 2024 aparece como el punto de mayor tensión financiera, con señales posteriores de estabilización.

En paralelo, aumentó el uso de préstamos. La proporción de hogares inquilinos que recurrió a algún tipo de crédito pasó de 29,2% en 2022 a 37,4% en 2025. Dentro de ese universo, el componente con mayor crecimiento fue el financiamiento bancario: subió de 10,6% a 18,1% en el mismo período. Los préstamos familiares o informales se mantuvieron relativamente estables, con 18,6% en 2022 y 19,4% en 2025.

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El avance del endeudamiento formal se asocia a una “institucionalización del financiamiento” que incorpora nuevas cargas vinculadas a tasas de interés y condiciones de repago. En términos agregados, el informe plantea un proceso de empobrecimiento relativo desde 2022, con una etapa de estabilización posterior a 2024, aunque con el crédito institucionalizado como herramienta central para sostener el gasto cotidiano.

Como resultado, creció la proporción de hogares que debió apelar a alguna estrategia financiera para llegar a fin de mes. En 2025, el 57,6% de los inquilinos del país recurrió a desahorro o endeudamiento, frente al 46,2% de 2022. A su vez, se redujo el grupo que no utilizó ninguna de esas herramientas: cayó de 53,5% en 2022 a 47,0% en 2025.

En los centros urbanos, la presión fue mayor. En 2025, el 63,2% de los hogares inquilinos del AMBA y el 69,7% de la Ciudad de Buenos Aires recurrieron a alguna estrategia financiera. El desahorro alcanzó en CABA 55,7% en 2024 y bajó a 51,8% en 2025; en el AMBA, subió a 45,2% en 2024 y se mantuvo en 44,5% en 2025. El crédito bancario también escaló: en el AMBA pasó de 9,3% en 2022 a 18,7% en 2025; en CABA llegó a 17,9% en 2025.

El informe vincula estas dinámicas con un “progresivo desacople entre la dinámica de los ingresos laborales y la evolución de los costos de habitar”.

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