Gradualismo en la baja de la tasa de interés
La reducción fue mucho menor a la observada en el rendimiento de la LEBAC.
La decisión del BCRA de reducir la tasa de interés de referencia (de 28,75% a 28%), estuvo en línea con la expectativa del mercado de una relajación del sesgo contractivo de la política monetaria. Algo ya evidenciado en el mercado secundario de las LEBAC, tras del cambio en las metas de inflación.
Pero lo que no estuvo en línea con ciertas expectativas del mercado fue la magnitud de la relajación: sólo 75 puntos básicos.
La reducción fue significativamente menor a la observada en el rendimiento de la LEBAC de menor plazo en el mercado secundario (aproximadamente 200 puntos básicos) y la tasa que "sugería" el Ministerio de Finanzas a través de la emisión de LETE en pesos.
Que el recorte haya quedado a mitad de camino es indicativo de dos puntos: a) que la puja entre el PEN y el BCRA en torno al nivel de las tasas no parece totalmente saldada y b) que el BCRA no claudica en el uso de la tasa de interés como herramienta anti-inflacionaria, según advierte el último informe de la consultora Ecolatina.
Más aún, el comunicado del BCRA es elocuente respecto a cuánto forzará una baja de tasas: "El Banco Central será cauteloso en la adecuación de la política monetaria al nuevo sendero de desinflación. Pero esa moderación en el sesgo contractivo sólo podrá sostenerse en el tiempo en la medida en que la evolución de la desinflación sea compatible con la trayectoria buscada".
Ocurre que, paradójicamente, el hecho de haber relajado la meta le agrega mayor exigencia a su cumplimiento, por lo cual el margen de reducción de la tasa de interés del BCRA se acota.
Más allá de ello, no deja de ser cierto que previa a esta decisión, el retorno en términos reales (descontada la inflación) se ubicaba en niveles récord desde que asumió la nueva administración (10%) y el rendimiento descontada la expectativa de devaluación su ubicaba incluso por encima de este guarismo (12%). Independientemente de la discusión sobre las metas de inflación, tasas de interés real o en dólares tan elevadas no parecían sostenibles en el mediano plazo.
El estreno del gradualismo del Central -aplicado ahora a la reducción de tasas- liberará algo de presión al alza a la que estuvo sometida el tipo de cambio las últimas semanas. Pero menos presión no implica ausencia de ella (la trayectoria no se modifica).
Por último, más allá de la decisión del Comité de Política Monetaria, el gobierno logró una reducción considerable de la tasa de interés real y el tipo de cambio trepó un escalón, pero a costa de una mayor expectativa de inflación.
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