El contexto financiero local está marcado por un seguimiento intensivo de variables clave, según el análisis de Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital Group. Durante la semana, los actores del mercado observan con atención el comportamiento de la tasa de corto plazo, el desarrollo del tipo de cambio y las decisiones del Tesoro en torno a financiamiento y renovación de vencimientos.
De acuerdo con Botto, existen cuatro ejes principales bajo análisis: la tasa de corto plazo, las compras de dólares por parte del Tesoro, la inflación de diciembre —que determinará la banda de intervención para febrero— y las decisiones de los inversores respecto a las cuentas CERA tras la desgravación. También se destaca la importancia de la licitación prevista para el 14 de enero, donde no solo será relevante el nivel de renovación (rollover), sino también el menú de instrumentos ofrecidos. Según el especialista, la composición de la licitación —si incluye letras cortas, cobertura o indexación— podría anticipar la estrategia oficial sobre administración de liquidez, tasas y expectativas. “Hoy el foco está en si buscan rollover puro o si intentan captar demanda nueva”, señaló Botto.
En relación a la dinámica cambiaria, Botto indicó: “La desaceleración del tipo de cambio de las últimas semanas está asociada a un cambio en la dinámica de cobertura del mercado. La presión cambiaria viene de la búsqueda de cobertura y hoy esa cobertura se canaliza por tres vías: compra de dólar spot, contratos de futuros o bonos dólar linked”. El directivo advirtió que en las últimas ruedas se detectaron volúmenes inusualmente altos en futuros del A3 y en bonos dólar linked con vencimiento en enero, lo que apunta a una oferta suficiente de instrumentos para canalizar la demanda de cobertura y reducir la presión sobre el tipo de cambio.
Respecto al financiamiento, Botto remarcó la necesidad de que el Tesoro logre un alto nivel de renovación y una sólida demanda sobre los instrumentos emitidos. “El Tesoro necesita lograr un alto nivel de renovación (rollover) y una buena demanda de los instrumentos ofrecidos, de modo que el mercado perciba que hay liquidez y voluntad de continuar financiando al Estado sin presiones adicionales de tasas o de dólar. Esto es clave para sostener la confianza financiera y evitar que se disparen las primas de riesgo o el dólar financiero. Pero las tasas de corto plazo están muy volátil, lo que demostraría que la liquidez es escasa”, sostuvo Botto.
En cuanto a los últimos pagos del Gobierno nacional, el especialista resaltó que, si bien se cumplieron las obligaciones del 9 de enero, el mercado percibió cierta fragilidad e incertidumbre debido a que el esquema de financiamiento se conoció sobre el cierre e incluyó diversas fuentes, como dólares provenientes del Bonar 29, operaciones de repo, compras de dólares estadounidenses en el mercado y el cobro por la concesión de represas sobre el río Comahue. Botto sintetizó: “La señal fue positiva en términos de cumplimiento, pero dejó la sensación de un fondeo todavía heterogéneo”.












