La industria del crédito cerró 2025 con un escenario de “alta volatilidad e incertidumbre macroeconómica” y un porcentaje de morosidad en alza, según datos del Banco Central. Hacia el final del año, la progresiva baja de tasas permitió ampliar la oferta y perfilar un 2026 de crecimiento, condicionado por la evolución de la política económica y monetaria.
En ese marco, el estudio “Crédito no bancario y banca digital” de la consultora Eco Go, elaborado en base a datos del BCRA, indicó que el crédito no bancario creció 51,2% a octubre de 2025. El informe también ubicó a Credicuotas, del grupo BIND, entre los Proveedores de Crédito No Financieros (PCNF) de mayor crecimiento en 2025, con 311,5% acumulado hasta agosto y 181% a octubre. Según el documento, ese desempeño representó más del triple del promedio general de crecimiento de la industria.
Ezequiel Weisstaub, co fundador y CEO de Credicuotas, describió el recorrido del año con una desaceleración en el segundo tramo: “La primera mitad del año fue de mucho crecimiento, mientras que en el tercer trimestre, la incertidumbre macroeconómica se tradujo en una desaceleración de la oferta crediticia”. En su evaluación, ese período se orientó a mejoras operativas y a la reducción de costos, además de acelerar el desarrollo de nuevos productos.
Tras la incertidumbre preelectoral, Weisstaub señaló que comenzó un proceso de baja de tasas y planteó una meta para el próximo año. “La perspectiva hacia adelante es retomar y acelerar el crecimiento, proyectando un aumento de por lo menos 50% en la cantidad de préstamos otorgados para 2026, en relación a 2025”, afirmó el directivo.
De cara a 2026, el ejecutivo identificó dos desafíos: el ingreso de nuevos competidores de talla mundial y el nivel de morosidad. En este último punto, sostuvo que resulta relevante acompañar a los clientes para que encuentren “un nivel de endeudamiento adecuado para sus ingresos”, con el objetivo de evitar un sobreendeudamiento.
Entre los cambios operativos que el sector sigue de cerca, el BCRA restituiría desde enero de 2026 el débito directo para el cobro de cuotas, tras su derogación en 2020. La medida podría impactar en la cobranza y en la reducción de la mora, aunque aún restan definiciones —adhesión, autorizaciones y plazos de acreditación— y requerirá una operatoria 100% online y adecuaciones tecnológicas en bancos, billeteras y originadores. “La posibilidad de operar sobre cuentas CBU y CVU sería clave para ampliar su alcance”, dijo Weisstaub, CEO de Credicuotas.












