40 años entre inflación y alto endeudamiento
Si el objetivo del gobierno es un déficit primario de 4% del PIB en 2021, en los meses restantes del año el gasto resultará similar al de los meses de 2020 con mayor gasto (en plena pandemia).

Según explica el IERAL de la Fundación Mediterránea, Argentina es un país muy peculiar, pues en las últimas 5 décadas pasó cerca del 80% del tiempo con un sector público nacional fiscalmente deficitario, que condujo a repetidos procesos inflacionarios y/o de alto endeudamiento, que llegan hasta los días actuales. En ese lapso se tuvieron 4 décadas de inflación alta o muy alta, 3 hiperinflaciones, 4 defaults de la deuda y 5 grandes crisis macro autogeneradas, cuyas consecuencias sociales y en términos de seguridad jurídica, perduraron por muchos años. Pero en 2021, tras exhibir un default reciente y un déficit primario de 6,5% del PIB en 2020, la discusión oficial radica en si Argentina no debería tener un déficit fiscal aún mayor que el que se vislumbraba inicialmente para este año. En agosto de 2021, el déficit primario cayó levemente en términos interanuales y a valores constantes (-8%), a pesar que el gasto primario real subió un 9%. Por supuesto, lo explica la suba en los recursos, que resultó del 12% anual real. Esto es, en agosto bajó un poco el déficit primario (en moneda constante) pero subió mucho el gasto, lo cual plantea riesgos a futuro, por cuanto es conocido que en 2021 los recursos han subido mucho en buena parte por causas extraordinarias, mientras el aumento del gasto público suele consolidarse a largo plazo, y convertirse en permanente. Se está dando vuelta la situación fiscal, en que los ingresos crecían más que las erogaciones (desde fines de 2020), y se está volviendo a una situación en que el gasto va a subir más que los ingresos, por lo que el déficit dejará de bajar en términos reales, para comenzar nuevamente a crecer. Eso será así al menos hasta fin de año. Considerando que para los últimos 4 meses de 2021 se espera que la recaudación real resulte un 15% menor que la observada en enero – agosto, para que exista un déficit de 4 puntos del PIB a fin de 2021, como desean algunos componentes del gobierno nacional, el gasto primario mensual en el último cuatrimestre debería resultar un 16% mayor, en valores reales, que en los primeros 8 meses del año. De otro modo, el gasto primario promedio en lo que resta del año debería resultar similar a lo observado en mayo y septiembre de 2020, en plena pandemia y con pagos de IFE, ATP y otras ayudas sociales vigentes. Si el oficialismo nacional repite una mala elección en noviembre y vislumbra una derrota en 2023, ¿realmente estará interesado en dejar un esquema fiscal ordenado para dicho año? Para encaminar estos incentivos y contrarrestar las tendencias a los comportamientos oportunistas, tan propios de un país con problemas institucionales como Argentina, es que principalmente se necesita un acuerdo con el FMI a más tardar en marzo de 2022, que incluya metas fiscales a corto, mediano y largo plazo
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