Una apuesta al futuro emprendedor: se realizó en Buenos Aires el Primer Encuentro Venture Capital
En el evento del IAEF se destacó la creciente importancia de los inversores ángeles como sostén fundamental para startups innovadoras. El caso de Dynami como ejemplo de sinergia entre capital de riesgo y emprendedores Por Francisco Tarducci

El pasado jueves 2 de octubre se celebró en el Parque de la Innovación el Primer Encuentro Venture Capital, bajo el lema: “Estrategias y desafíos del Venture Capital en Argentina y Latam. Un camino desde la inversión ángel hacia los fondos VC/CVC/PE”. En el encuentro, organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), se destacó la importancia del venture capital como motor del desarrollo económico con impacto social. Y se valoró el rol de los inversores ángeles, aquellos que “ponen el primer cheque”, apostando a ideas audaces en etapas tempranas, siendo un sostén fundamental para startups locales. El evento reunió a cuatro reconocidos expositores y concluyó con un panel en el que se presentó el caso de Dynami, ejemplo de sinergia entre emprendedores, inversores y capital corporativo para impulsar proyectos innovadores. La apertura estuvo a cargo de Pablo Miedziak, presidente del IAEF, junto con Giselle Duarte, presidenta del comité organizador. Los expositores coincidieron en el enorme potencial de nuestro país como cuna de startups, pero advirtieron sobre la prematura mortandad de muchas de ellas, debido a la falta de fondos y un contexto muchas veces adverso al emprendedor. Y valoraron el rol del sector corporativo en el apoyo a estas iniciativas, proveyendo no solo los recursos necesarios, sino también acompañamiento, visión y confianza, para que las startups puedan despegar y desarrollarse. “El venture capital se está convirtiendo en un eje fundamental, que reduce brechas, siendo un motor de impacto social que nos beneficia a todos”, dijo Duarte, al abrir el encuentro.
Una perspectiva académica
Luego tomó la palabra Silvia Torres Carbonell, presidenta emérita de EmprendeIAE y fundadora de BAC Club de Inversores Ángeles, quien brindó una perspectiva académica del mapa del ecosistema emprendedor. Torres Carbonell valoró el “espíritu emprendedor” y la “capacidad de innovación” que caracterizan a nuestro país y las definió como “cualidades que no pueden ser desperdiciadas”. En la misma línea, lamentó que muchos emprendedores “se mueren de inanición” al no conseguir financiamiento. “No nos falta talento emprendedor, sino ecosistema”, indicó.
Inversores ángeles: “Habilitar, no controlar”
A su turno, Natalia Bartolomei —vicepresidente de ADDVenture, comunidad de inversores ángeles— destacó la relevancia del capital de riesgo en el actual contexto de menor liquidez, en el que a los emprendedores se les dificulta conseguir financiamiento convencional. “Los primeros creyentes en esas startups somos los inversores ángeles: los que ponemos el primer cheque, los que damos el primer sí cuando todo es incertidumbre”, destacó. “Como inversores ángeles entramos, en etapas bien tempranas, para habilitar y no para controlar”, remarcó. Bartolomei contó que, tras trabajar durante varios años en Estados Unidos, eligió “colaborar con el desarrollo económico de la Argentina”, apostando por proyectos nacidos en nuestro país. “En América latina hay hoy más talento que capital”, concluyó, mencionando como desafíos la alta mortalidad en las startups, las asimetrías de información y la falta de estructuras.
Argentina, tierra de oportunidades
A su turno, Fernando Páez Solchaga, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Capital Privado (ARCAP), describió a la Argentina como “una tierra de oportunidades y una cuna de talento a nivel global”, poniendo como ejemplos a empresas como Mercado Libre u OLX. Y resaltó a Buenos Aires, Córdoba y Rosario como los núcleos más dinámicos de las startups en la Argentina. Por último, intervino Manuel Tanoira, socio de TCA Tanoira Cassagne y referente legal del ecosistema emprendedor. Tanoira comparó la realidad argentina con la de Estados Unidos, donde el venture capital representa entre el 2 y 3% del PBI, mientras que en la Argentina esa participación se estima apenas en el 0,1% y permanece estancada. “El futuro de la Argentina viene por la unión estratégica de las startups y las corporaciones”, afirmó. Y cerró advirtiendo que “no vamos a contar con fondos estatales, ni con fondos de pensión” porque “nuestras jubilaciones no están yendo al capital productivo ni a la innovación”.
El caso de Dynami
Tras las exposiciones, se presentó un caso testigo de la sinergia entre startups y el capital. El panel se centró en la historia de Dynami, firma dedicada a baterías de litio de nueva generación que, a pesar de las dificultades del contexto local, logró atraer el interés de inversores ángeles y corporativos, con acuerdos internacionales y una potente visión de futuro en electromovilidad. Silvia Torres Carbonell dirigió el panel, integrado por Luciana Pagani (EY Parthenon), Aldemar Miranda (ángel investor), Sergio Barón (Dynami), Ignacio Plaza (Draper Cygnus VC), Santiago Delfino (Murchison Ventures CVC) y José Ugarte (BAC-inversor ángel). Desde 2020, Dynami desarrolla una innovadora organización interna de las partículas que optimiza la potencia y velocidad de carga de las baterías, con los mismos materiales. Sergio Barón, fundador de Dynami, subrayó las dificultades de emprender en el escenario local y ponderó la pasión que, en tal contexto, impulsa a los emprendedores a crear tecnologías para mejorar la calidad de vida de la gente. El panel contó con la presencia de inversores ángeles que acompañaron el proyecto de Sergio desde la etapa inicial, y resaltaron que la inversión tecnológica exige paciencia y visión de largo plazo. Los participantes coincidieron en que la pasión y la confianza personal son fundamentales a la hora de embarcarse en un proyecto de alto riesgo y que la innovación tecnológica no produce resultados inmediatos, pero tiene un vasto potencial transformador. El encuentro congregó a alrededor de cien invitados de los ámbitos profesional, corporativo y académico. Y funcionó como un espacio para analizar la articulación entre emprendedores, inversores y corporaciones, y cómo cada actor puede aportar a esta cadena virtuosa con su propia visión, intereses y ritmos. Sobre todo, dejó en claro que la Argentina tiene un alto potencial creativo, pero también enormes desafíos en inversión, marco regulatorio y articulación entre el sector público y el sector privado, para transformar ese potencial en desarrollo sostenible.

