La ciudad de Quito, Ecuador, fue sede el 7 de febrero de 2026 de la conferencia internacional Regional a Global, un foro dedicado al futuro de la transición energética en América Latina. La agenda reunió a más de 150 participantes, entre científicos, expertos y representantes de la industria de Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Puerto Rico, Rusia, Estados Unidos y Uruguay, además de especialistas de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde). También asistieron embajadores y diplomáticos de varios países.
En el debate, Fitzgerald Cantero Piali, director de Estudios, Proyectos e Información de la Olacde, planteó que la participación de las fuentes renovables en la generación eléctrica regional “ya ha alcanzado el 67%” y que “podría aumentar hasta el 76% a mediados de siglo”. En su intervención, además, recordó que más de la mitad de las reservas mundiales de litio se concentran en países latinoamericanos y mencionó perspectivas de desarrollo para el hidrógeno verde y los biocombustibles.
La conferencia también incluyó un eje sobre energía nuclear y su rol dentro de una estrategia más amplia. Hortensia Jiménez Rivera, directora general de la Agencia Boliviana de Energía Nuclear, subrayó la necesidad de una política energética integral que no se limite a la descarbonización, sino que incorpore la seguridad energética y la justicia energética, y sostuvo que la energía y las tecnologías nucleares pueden cumplir un papel complementario para alcanzar esos objetivos.
En la misma línea de soluciones para sistemas energéticos con restricciones de infraestructura, Isolda Costa, directora técnico-científica de la Asociación Brasileña de Energía Nuclear, presentó un proyecto de red de microrreactores para abastecer zonas remotas y aisladas. Costa señaló que unos 16 millones de personas de la región aún carecen de acceso estable a la electricidad.
Desde el enfoque de la generación hidroeléctrica, Sergey Machekhin, director general adjunto de PJSC RusHydro para ingeniería de proyectos, desarrollo sostenible y cooperación internacional, advirtió sobre el riesgo de seguir de manera mecánica una agenda de bajas emisiones sin considerar especificidades nacionales. Esa mirada fue acompañada por Nelson Gutiérrez, profesor investigador de la Universidad UTE, quien recordó los riesgos expuestos durante el apagón del año pasado en España y propuso integrar microturbinas hidráulicas en sistemas de abastecimiento de agua existentes.
La agenda académica incluyó a Erik Escalona Aguilar, catedrático de la Universidad de Lleida, quien abordó planes de Chile para aumentar la proporción de renovables en su mix energético y anticipó que estas tecnologías concentrarán la mayor parte de las inversiones en los próximos años. El científico chileno José Zagal señaló, a su vez, la falta crónica de financiamiento para la ciencia en la región.
Entre los proyectos de aplicación en territorios aislados, Héctor D. Abruña, director del Centro de Investigación de Materiales de la Universidad de Cornell, expuso una microrred autónoma en Puerto Rico basada en hidrógeno renovable producido con energía solar y sistemas de almacenamiento.
En el marco del encuentro se realizó la ceremonia de entrega del Premio Mundial de la Energía a Yu Huang, catedrática del Departamento de Ciencia e Ingeniería de Materiales de la Universidad de Los Ángeles, California, primera mujer galardonada en la historia del reconocimiento. El ciclo de candidaturas para la edición 2026 se inició en enero y recibirá solicitudes hasta el 20 de abril.











