IPC: ¿cambio metodológico o mentira?
Por Nicolás Salvatore, Economista UBA – Consultora Maynard, para Revista Mercado

En el cuarto trimestre de 2025 la tasa de inflación anualizada ascendió a 35% (anual), la tercera tasa de inflación más alta del mundo (180 países), luego de las de Venezuela e Irán. Peor aún, la tasa de inflación crece desde hace 7 meses, desde 1.5% hasta el 2.8% de diciembre de 2025
Habría que ser realmente muy creativo para ver allí un parámetro de éxito luego de dos años de política antinflacionaria monetarista (nunca es en vano recordarlo: existe superávit fiscal desde hace dos años, todos los meses). El propio Presidente admitió su fracaso (no lo sabe, pero lo hizo) al anunciar durante dos años, varias veces, que pronto la tasa de inflación iba a empezar con un número 0 adelante.
¿Debate metodológico o mentira? Las discrepancias metodológicas entre los Ministros de Economía -desde D. Cavallo hasta R. Lavagna- y el INDEC, para estimar algunas variables, son históricas. Sin embargo, los Ministros nunca sacaron los pies del plato del debate científico y, además, cuando el INDEC mantuvo su criterio, el Ministro aceptó la derrota.
El gobierno liberal-libertario ha generado un fenómeno de muchísima menor intensidad que la barbarie justicialista de 2007-2015. ¿De qué estamos hablando? En los últimos 20 años (2004) ha cambiado sensiblemente la canasta de consumo de los hogares, y ésta es la base de estimación del IPC actual.
Es por ello que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha corregido la estimación del su propio IPC-GCBA en 2022, que suele mostrar una alta correlación con el IPC del INDEC, que se estima en el AMBA (el hecho de que los precios tengan diferentes niveles en CABA y GBA no implica que sus tasas de variación no sean muy similares). El gobierno nacional ha reconocido, antes y después de su asunción, que tal cambio metodológico era necesario.
¿Por qué el gobierno no lleva adelante ese cambio metodológico ahora? La respuesta es simple: porque luego de que el Director del INDEC desarrollara una estimación preliminar, la tasa de inflación resultante fue más alta con el nuevo IPC, y ésta fue suficiente razón para su expulsión.
¿Mentira o metodología? Si el gobierno hubiera desconocido que la tasa de inflación iba a ser más alta con la nueva metodología, o bien hubiera aceptado la nueva estimación del INDEC -tal como lo hicieran D. Cavallo y R, Lavagna- estaríamos ante una cuestión metodológica y, por ende, legítima. No es el caso. El gobierno quiso que la tasa de inflación sea más baja, aun admitiendo el cambio en la canasta de consuno, y siendo el propio gobierno el que había ordenado al INDEC el cambio metodológico. Luego, rechazó el cambio, a como dé lugar, pues es una de sus principales banderas políticas. Estamos, sin lugar a dudas, ante una mentira.
¿Es una mentira “pequeña”? Una pequeña diferencia de 0.3%, todos los meses, puede significar la diferencia entre una tendencia decreciente, constante o creciente. Cambia el análisis macroeconómico. La segunda mentira es tanto o más grave: la diferencia entre tasas de inflación acumuladas entre el IPC-INDEC y el IPC-GCBA, desde enero de 2024 hasta diciembre de 2025, asciende a cerca de 13%.
Vale decir, cambian los niveles actuales de todas las variables macroeconómicas en términos reales. Por ejemplo hoy, con el nuevo IPC, habría más pobres, el tipo de cambio estaría más atrasado aún, la tasa de interés real -que impacta sobre el ahorro y la inversión- no será tan positiva, o incluso podría ser negativa, y los sindicatos estarían negociando menores salarios reales de lo que creen. A medida que pasa el tiempo, la distorsión obviamente empeora.
Junto a Graciela Bevacqua estimamos la tasa de inflación para el período 2007-2015 desde la facultad de Ciencias Económicas de la UBA, procurando echar claridad a la oscuridad fascista de la administración justicialista. Estimado lector, sé de lo que estoy hablando. Mentir a escala social es generar oscuridad; es Goebbels en estado puro, sin peros. Presidente, cuidado, la dosis de peronismo en sangre de su gobierno liberal-libertario va en aumento.
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