El camino hacia el “Triple Impacto”, una agenda con desafíos pero plena vigencia entre las empresas argentinas
Por Clara López Cabanillas

Existe un interés creciente del sector corporativo en incorporar el “Triple Impacto”. Es decir, el concepto referido a las empresas que buscan generar beneficios económicos, sociales y ambientales de manera simultánea.
A la vez, se pueden observar trabas importantes: en un mercado argentino tan cambiante e inestable, muchas veces la prioridad de las empresas es subsistir. Esa prioridad suele obstaculizar la estrategia de la compañía hacia un camino más sostenible.
También la desaceleración de la agenda de desarrollo sostenible a nivel mundial, genera desaliento para el rubro empresarial e incertidumbre en relación al camino a seguir.
Sin embargo, existen muchos casos de éxito, no sólo a nivel internacional, sino también en el ámbito regional y nacional, que demuestran que la sustentabilidad puede integrarse exitosamente al negocio, ayudando a las empresas a subsistir y crecer de manera sostenible.
El poder en manos de los consumidores
Si la mirada la posamos en los consumidores, podemos decir que hay un creciente nivel de conciencia por parte de ellos, quienes cada vez centran más su decisión de compra en función de las prácticas sustentables por parte de las empresas.
Los consumidores están cada vez más informados y exigen que las marcas tengan prácticas justas a nivel social y ambiental. Este es un motor clave para la transformación de las empresas hacia una perspectiva de “Triple Impacto”.
Por otro lado, en sintonía con la fuerza del mercado impulsando este tipo de transformaciones, hay cada vez más organizaciones y certificaciones que marcan el camino hacia la sustentabilidad en las empresas.
Desde las empresas B, la Economía del Bien Común, People and Planet First, por mencionar sólo algunas, hay cada vez más actores trabajando de manera consciente, orgánica y organizada, respaldando este camino.
La importancia del “efecto contagio”
Las posibilidades de acción son múltiples y muy variadas. Desde la implementación de buenas prácticas hasta la mejora de procesos productivos que incluyan una mirada más inclusiva, que abracen la diversidad y el cuidado del ambiente desde lo más básico hasta lo más estratégico del negocio. La clave es que todas esas prácticas sean coherentes y respondan a un propósito.
El contagio es un factor esencial. Que las empresas comuniquen interna y externamente sus experiencias en sustentabilidad, genera un efecto multiplicador en diferentes sentidos.
Por un lado, se genera el efecto contagio hacia otras empresas del mismo rubro o industria. El hecho de visualizar que es posible integrar la sustentabilidad al negocio es fuente de inspiración no sólo para los competidores, sino también para clientes, proveedores y otros jugadores de esa industria.
Por otro lado, también se produce el contagio hacia los colaboradores que forman parte de esa empresa y que comienzan a incorporar los criterios de sustentabilidad a sus decisiones de compra cotidiana.
Avance y desafíos
En cuanto a los sectores con mayores retos para sumarse a esta tendencia, pueden mencionarse a las industrias petroquímicas, energéticas, textiles y alimentarias, entre otras, debido al impacto negativo a nivel ambiental y social, a causa del uso de los recursos naturales, emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación en sus procesos productivos.
Como contracara, durante los últimos años hubo un crecimiento muy fuerte en la innovación de productos desarrollados a partir de descartes de diferentes industrias.
Lo que se conoce como “upcycling” o “suprarreciclaje” busca dar una nueva vida a los materiales de forma creativa y transformadora, permitiendo reducir la cantidad de residuos industriales, que de otro modo terminarían en vertederos.
Prácticas como el “upcycling”, además, fomentan la creatividad y el uso creativo de los recursos, generando nuevos productos con mayor valor, no sólo a nivel ecológico, sino también económico, al impulsar nuevas oportunidades laborales.
Como se ve, hay una tendencia hacia el Triple impacto que está vigente y que crece de a poco. No son pocos los desafíos, los obstáculos a sortear. Pero el efecto contagio, tanto hacia afuera como hacia dentro de las empresas, está generando lo suyo, y la existencia de cada vez más organizaciones que colaboran en este camino hace que el proceso sea más ordenado y factible para los nuevos jugadores.
La autora es referente de Apropósito, perteneciente a TRASA
Artículos relacionados

“Educar para el trabajo es enseñar a pensar y no preparar para un empleo; formar mentes abiertas, capaces de ‘desaprender’ ante un mundo de innovaciones veloces y continuas”
En un extenso diálogo con REVISTA MERCADO, sobre los desafíos estructurales y el futuro de la educación, el especialista Mario Alberto Giannoni reflexiona sobre la necesidad de transformar el sistema escolar y el educativo más allá de las demandas inmediatas del mercado

Del Mundial de Fútbol 2026 a la arquitectura de la desigualdad educativa y el por qué el diseño escolar es en gran parte el verdadero destino de una nación
Por Flavio Buccino para Revista Mercado

“El actual deterioro del sistema educativo es producto del corrimiento del Estado Nacional, de sus obligaciones, y desde hace mucho tiempo”
Necesitamos reflexionar sobre nuestro sistema educativo, lo que se aprende, lo que se enseña, ¿Quién?, ¿Qué?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Para qué?, ¿Cómo?, ¿Con qué?. Por eso decidimos avanzar sobre una serie de reportajes a referentes del sector educativo, políticos, académicos y docentes, para ayudar a construir una agenda de temas y propuestas que aporten a un debate profundo y sin concesiones. Nuestro humilde objetivo es ayudar a elevar el nivel de la conversación pública, trasladando el debate desde la coyuntura superficial a propuestas estructurales, fundamentadas en datos contrastables en la realidad nacional e internacional. En este nuevo espacio, que nos entusiasma mucho, decidimos dejar atrás la mera noción de "capital humano" —que a menudo limita al estudiante a una pieza más del engranaje económico— para hablar de "desarrollo de capacidades y formación de trayectorias personales". Creemos que el valor de una sociedad no se mide sólo por su productividad, sino por la calidad, libertad y profundidad del pensamiento de cada ciudadano como eje central de nuestra viabilidad estratégica como país en la construcucción de un sistema democrático. En estas conversaciones intentaremos alejarnos del ruido de los eslóganes y lugares comunes, profundizando en los por qué el sistema parece haberse quedado sin brújula y qué condiciones son innegociables para rescatar el aprendizaje de nuestros chicos, adolescentes y adultos.

