Varig se aproxima rápidamente a un mal desenlace

Otrora la mayor aerolínea comercial de Brasil y Latinoamérica, Viação Aérea Rio-Grandense (Varig) corre serio riesgo de suspender operaciones. En efecto, el gobierno federal se niega a rescatar la empresa en concurso.

La empresa, como tantas otras en ambas Américas, se halla sujeta aun tribunal de quiebras desde mediados de 2005. Sin caja para pagar tasas aeroportuarias ni combustible, podría ser obligada a encarar un proceso de liquidación. Un vocero admitía, este fin de semana largo, que la firma trataba de ganar tiempo con acreedores y proveedores.

Para el gobierno federal, la política que adopte para afrontar la crisis influirá en las elecciones presidenciales de octubre. Esto le permite a Varig presiona vía sindicatos e, inclusive, gobiernos estaduales del sur.

Si Luiz Inácio da Silva (Lula) interviene en favor de la aerolínea, estará sosteniendo a una compañía mal gestionada que pierde dinero. Si, por el contrario, no hace nada, afrontará el costo político inevitable al quedar 11.000 personas en la calle. Durante la semana corta, ya había marchas en dos o tres ciudades, organizadas por los gremialista para exigir asistencia oficial.

Hasta el momento, Lula no parecía dispuesto a ceder. Una actitud que contrasta con la de Néstor Kirchner ante presiones callejeras, a veces tan insensatas como la del personal de seguridad en los subterráneos porteños. “No es función del gobierno el salvataje de empresas privadas mal administradas”, afirmaba el martes 11.

Medios financieros y bursátil comparten esa postura. “Cundirá la impresión de que se pierde una compañía importante. Pero los efectos políticos negativos serán mínimo”, señalaba Mauá Investimentos (San Pablo) al “Wall Street Journal” en la web. Por de pronto, la principal agencia turística brasileña resolvió, dìas atrás, no aceotar más reservas para vuelos de Varig.

Aparte de problemas en materia de management y marketing, la antigua lìder ha sido atropellada por una competencia dinámica y con tarifas más bajas. Los pasajeros han estado pasándose a Gol Linhas Aéreas Inteligentes o a Trasportes Aéreos Portugueses (TAM). Verbigracia, los certificados de caución accionaria de la primera han subido 80%, en Nueva York, durante los doce meses hasta el miércoles 13.

Las reticencias federales y la posición de los mercados tienen otros motivos. Uno es que existen seis o siete competidores buscando ingresar a esa plaza y las compañía locales quieren rutas que hoy Varig no puede cubrir en forma estable. Un consultor especializado apunta que esa demanda creará puestos laborales para absorber parte de los futuros despedidos. No obstante, la actitud del gobierno será clave: 60% del pasivo (US$ 3.500 a 4.000 millones) representa deudas con firmas estatales como Petrobrás e Infraero (administradora de aeropuertos).

La empresa, como tantas otras en ambas Américas, se halla sujeta aun tribunal de quiebras desde mediados de 2005. Sin caja para pagar tasas aeroportuarias ni combustible, podría ser obligada a encarar un proceso de liquidación. Un vocero admitía, este fin de semana largo, que la firma trataba de ganar tiempo con acreedores y proveedores.

Para el gobierno federal, la política que adopte para afrontar la crisis influirá en las elecciones presidenciales de octubre. Esto le permite a Varig presiona vía sindicatos e, inclusive, gobiernos estaduales del sur.

Si Luiz Inácio da Silva (Lula) interviene en favor de la aerolínea, estará sosteniendo a una compañía mal gestionada que pierde dinero. Si, por el contrario, no hace nada, afrontará el costo político inevitable al quedar 11.000 personas en la calle. Durante la semana corta, ya había marchas en dos o tres ciudades, organizadas por los gremialista para exigir asistencia oficial.

Hasta el momento, Lula no parecía dispuesto a ceder. Una actitud que contrasta con la de Néstor Kirchner ante presiones callejeras, a veces tan insensatas como la del personal de seguridad en los subterráneos porteños. “No es función del gobierno el salvataje de empresas privadas mal administradas”, afirmaba el martes 11.

Medios financieros y bursátil comparten esa postura. “Cundirá la impresión de que se pierde una compañía importante. Pero los efectos políticos negativos serán mínimo”, señalaba Mauá Investimentos (San Pablo) al “Wall Street Journal” en la web. Por de pronto, la principal agencia turística brasileña resolvió, dìas atrás, no aceotar más reservas para vuelos de Varig.

Aparte de problemas en materia de management y marketing, la antigua lìder ha sido atropellada por una competencia dinámica y con tarifas más bajas. Los pasajeros han estado pasándose a Gol Linhas Aéreas Inteligentes o a Trasportes Aéreos Portugueses (TAM). Verbigracia, los certificados de caución accionaria de la primera han subido 80%, en Nueva York, durante los doce meses hasta el miércoles 13.

Las reticencias federales y la posición de los mercados tienen otros motivos. Uno es que existen seis o siete competidores buscando ingresar a esa plaza y las compañía locales quieren rutas que hoy Varig no puede cubrir en forma estable. Un consultor especializado apunta que esa demanda creará puestos laborales para absorber parte de los futuros despedidos. No obstante, la actitud del gobierno será clave: 60% del pasivo (US$ 3.500 a 4.000 millones) representa deudas con firmas estatales como Petrobrás e Infraero (administradora de aeropuertos).

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