En Londres se vendió el Claridge Hotel

También otros dos hoteles de cinco estrellas:  el Berkeley y el Connaught, cuyos propietarios son los hermanos Barclay, dueños también del Telegraph.  La operación cede 64% de las acciones a Constellation Hotels, una empresa controlada por fondos soberanos de Katar.

Los hermanos concluyen así  cuatro años de litigios legales y ponen punto final a cualquier litigio sobre la propiedad de los hoteles. Aunque no se conoce todavía el precio de venta, en marzo circularon rumores de que la Abu Dhabi Investment Authority había ofrecido £1.600 millones, una cifra que situaría el valor de los hoteles  en £3 millones por habitación.

La venta de la participación de 64% que tenían los Barclay en la compañía Coroin a Constellatin Hotels de Katar termina con uno de los pleitos entre accionistas más caros de la historia empresarial reciente de Gran Bretaña, que generó millones de libras en cuentas por asesoramiento legal e investigadores empresariales.

Sir Frederick y Sir David Barclay, más conocidos como los dueños del diario Telegraph, lanzaron una audaz maniobra en enero de 2011 sobre Coroin con la idea de que los dueños del grupo estaban demasiado débiles financieramente como para repelerlos.

Uno de sus cálculos era que el propietario irlandés Paddy McKillen, con una participación superior a la tercera parte, ofrecería poca resistencia porque  otras partes de su imperio parecían estar pasando apuros.

 

Mediante dos operaciones rápidas a principios de 2011, los hermanos lograron comprar una participación en Coroin cercana a un tercio, la parte que estaba controlada por el magnate Peter Green; luego otra operación más compleja  cerraron con el inversor Derek Quinlan, que les permitió controlar otra porción de similar tamaño a la primera.

 

Esas dos operaciones les otorgaron el control de los tres hoteles en Mayfair: el Claridge, el Berkeley y el Connaught. Triunfaron sobre una oferta rival que McKillen esperaba asegurar  para la familia Al-Thani, de Katar.

Pero los hermanos cantaron victoria demasiado rápido; subestimaron a McKillen y el interés de los kataríes.  Comenzó así una serie de  juicios en todo el mundo que cuestionaban la legalidad  de la irrupción de los Barclays en Coroin. El accionista irlandés argumentó que las acciones de los hermanos violaban los términos de un acuerdo que comprometía a los inversores de Coroin a no vender a intereses externos sin antes ofrecer sus acciones al resto de los inversores del grupo.

¿Cómo queda ahora la participación accionaria? McKillen mantiene su 36% y Constellation controla 64%. Todos parecen salir de esto satisfechos.

 

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