Autos eléctricos: producción aumentará un 466% para 2027

La industria automotriz está atravesando por una de sus mayores transformaciones dentro de sus más de cien años de existencia. La demanda de los clientes y la presión regulatoria harán que los vehículos eléctricos sean cada vez más autónomos y estén mucho más conectados.

Jorge Zabaleta, socio de PwC Argentina, líder de la industria Automotriz afirma “hoy el futuro de la industria está en los autos eléctricos. En Argentina hay algunas empresas del sector que ya están pensando en la transición a través de los híbridos a base de hidrógeno. Para poder ir hacia el futuro debemos enfocarnos en el desarrollo y fabricación de tecnología local que nos permita posicionarnos”.

El paso atrás de los servicios de movilidad compartida, (ride-hailing o ride-pooling, entre otras) como consecuencia de la pandemia será algo temporal y se espera que, en 2030, este segmento suponga un tercio del mercado en Europa y una proporción todavía mayor en EE.UU. y en China.

En lo que respecta a la rentabilidad está comenzando a reducirse ya que los fabricantes están realizando inversiones en el desarrollo de los vehículos eléctricos y autónomos en un momento en el que las ventas de los grandes fabricantes mundiales se estima que han caído entre un 13% y un 24%, en 2020, como consecuencia de la pandemia.

En ese sentido, el socio de PwC Argentina señala que, “para poder mantener este incesante ritmo de cambio, los fabricantes (OEMs) y sus proveedores deben cambiar la forma en la que, actualmente, producen los vehículos. Hoy la tecnología disponible que permitiría a los OEMs avanzar hacia esta fabricación flexible está lo suficientemente madura como para asumirse desde el punto de vista de que los costos de aplicarla se compensen con los beneficios”.

El informe “At the end of the line: How automakers can embrace flexible production” de Strategy&, el negocio de consultoría de PwC, analiza la necesidad que tienen los fabricantes de incluir una mayor flexibilidad en sus líneas de producción para poder cumplir, primero, con la creciente demanda de un amplio abanico de tecnologías y nuevos modelos más customizados, y ser capaces de ponerlos en el mercado mucho más rápido. Y, segundo, para poder sortear los recientes problemas en sus cadenas de suministro, como consecuencia, por un lado, de las tensiones comerciales y, por el otro, de los cierres de las economías provocados por la pandemia.

Según PwC, hay dos conceptos detrás de lo que se denomina “cadenas de montaje del futuro”: modularidad y flujo de trabajo flexible:

  • Modularidad: la idea básica detrás de este concepto se basa en instalar maquinaria y sistemas que puedan utilizarse para llevar a cabo toda la gama de tareas de producción y montaje, en lugar de instalaciones de producción especializadas, algunas de las cuales requieren sus propias infraestructuras. Sistemas que, además, puedan volver a configurarse rápidamente para realizar otras tareas, si fuera necesario. Ello requiere, naturalmente un hardware versátil, pero, sobre todo, necesita tecnología de control adecuada, incluido el software y tecnologías de comunicación.
  • Flujo de trabajo flexible: un elemento clave de la producción flexible son los vehículos de guiado automático, conocidos como AGVs -por sus siglas en inglés-. Se trata de vehículos que se trasladan autónomamente por las cadenas de montaje para mover materiales y realizar las actividades de traslado más repetitiva. Estos AGVs, equipados, ahora, con un alto grado de inteligencia artificial (IA), pueden hacer posibles flujos de trabajo mucho más diversos y flexibles. En la actualidad, puede darse el caso de que los operarios de una línea de montaje estén esperando a que sus compañeros de la estación anterior terminen su trabajo, o que se acumulen atascos si hay tareas que se realizan más rápido que la media. Cuando el flujo de materiales se organiza mediante AGVs, cada automóvil tiene su propia ruta a través de las distintas estaciones de la cadena de montaje.

“La tendencia actual hacia más modelos y la combinación de sistemas de propulsión eléctricos y convencionales, significa que la maquinaria que sólo se puede usar para un grupo distinto de modelos no estará aprovechando su capacidad máxima de producción lo que la hace menos económica. Esta nueva etapa de transformación de la industria se verá fuertemente influenciada por la automatización a través de sistemas organizados que permitirán tener una producción cada vez más flexible”, finaliza Jorge Zabaleta.

 

 

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