Trump deja en off-side a la OPEP
La industria energética deEEUU que opera el sector hidrocarburos celebra la llegada de Donald Trump a la presidencia. El congreso sacó una serie medidas para aumentar la oferta de un sector que, dice, vale US$ 50 billones.
Después de ocho años de regulaciones y restricciones a un sector considerado dañino para el medio ambiente, todo aquel que quiera desarrollar nuevas fuentes de carbón, gas y petróleo, tiene el total apoyo de Washington. Este nuevo compromiso con el desarrollo de los combustibles fósiles ha sido recibido con alegría por los sectores afectados y por países como Arabia Saudita.
La medida es a todas luces un espaldarazo a la industria de los hidrocarburos, mal que les pese a los grupos ambientalistas. El cambio proviene del Departamento del Interior, que controla el uso de la tierra estadounidense, y también del Departamento de Energía. Otro organismo que está experimentando cambios profundos con el nuevo gobierno es la Environment Protection Agency.
Los lobistas que vienen presionando desde hace años por incrementar la explotación de hidrocarburos han recibido lo que buscaban, pero tal vez esas compañías no sean las beneficiarias de la medida porque la primera consecuencia será aumentar la oferta y reducir los costos.
Trump ha dicho con claridad que su principal objetivo es aumentar el empleo, especialmente en el sector manufacturero. En el sector energético mismo, sin embargo, eso podría crear tantos problemas como beneficios. Si aumenta la oferta bajarán los precios y eso pondrá en aprietos a aquellos que tienen rígidas estructuras de costos altos.
El próximo paso va a ser que los productores estadounidenses busquen mercados de exportación para que absorban el excedente, especialmente de carbón y gas natural. Trump habla de independencia energética, que quiere decir autosuficiencia neta. Pero la autosuficiencia no va a bastar. Estados Unidos se puede convertir en exportador.
El mercado mundial no necesita más carbón ni gas ni petróleo. Hoy el frágil precio del petróleo se logró recortando la oferta de los países de la OPEP. A US$ 55 el barril, todavía está a la mitad de lo que valía hace tres años. En el caso del gas y del carbón el crecimiento de la oferta siempre ha superado al crecimiento de la demanda.
Si Estados Unidos se compromete totalmente con desarrollar las fuentes nacionales de energía se convertirá en una fuente de disrupción. Los proveedores de altos costos en todo el mundo se verán expulsados del negocio. Para mantener los precios Arabia Saudita ya tuvo que recortar su cuota más de lo planeado. Cuando la oferta de Estados Unidos llegue al mercado habrá que recortar las cuotas más todavía.
Hace dos años y medio Arabia Saudita hizo lo mismo que está haciendo Trump ahora: mantuvo su cuota en el mercado inundándolo para obligar a bajar los precios y sacar a otros del negocio. Ahora que recortaron la producción para elevar los precios, resulta que Trump les toma la idea y maximiza su producción.
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