Solo el 5% de las empresas familiares argentinas supera las dos décadas de actividad
En Argentina, el 80 % de las PyMEs tiene origen familiar, pero apenas una pequeña fracción logra sostenerse más de veinte años, según datos de CAME. El crecimiento y la sucesión generacional se presentan como los principales desafíos para la continuidad de estos emprendimientos.

En el tejido económico argentino, las empresas familiares conforman el 80% de las pequeñas y medianas empresas. Este predominio evidencia la importancia de los emprendimientos surgidos en el ámbito doméstico, caracterizados por la confianza interna, la flexibilidad en la gestión y la transmisión intergeneracional de conocimientos.
A pesar de ese peso, la tasa de supervivencia de estos negocios resulta limitada. De acuerdo con relevamientos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), únicamente veinte de cada cien emprendimientos familiares superan los dos años, diez llegan a los cinco, y solo el cinco por ciento alcanza los veinte años de actividad. El desafío central reside en la gestión de los vínculos familiares y empresariales, que requieren estructuras sólidas para enfrentar tensiones internas.
Sergio Angiulli, presidente de la Cámara Argentina de Ferreterías, Sanitarios, Hierros y Afines (CAFARA, co-organizadora de Expo Ferretera), sostiene que “existen riesgos que, si no se abordan con inteligencia emocional y planificación, pueden poner en peligro todo lo construido”. Entre los obstáculos más frecuentes se destaca la rigidez en el liderazgo, los conflictos de autoridad, la falta de planificación en la sucesión y las remuneraciones poco definidas. Angiulli agrega: “El esfuerzo debe enfocarse en mantener la unión familiar y sus valores, nutrirse de los avances tecnológicos y contemplar a las nuevas generaciones con sus particularidades”.
La sucesión se identifica como uno de los puntos más críticos. En ausencia de acuerdos y documentación sobre la propiedad y el liderazgo, pueden surgir tensiones que amenacen la continuidad de la empresa. Herramientas como la empatía, la negociación y el liderazgo resultan esenciales para transformar la compañía sin perder su esencia.
El rol directivo en este tipo de emprendimientos no se garantiza por el parentesco, y la capacidad de retirarse oportunamente adquiere relevancia para evitar el cierre del negocio. La transformación, acompañada por la preservación de valores fundacionales, aparece como condición para el éxito y la permanencia de la empresa familiar.
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