El mercado agrícola argentino volvió a mirar al cielo en la última quincena, tras dos semanas de clima cálido y seco que reactivaron la preocupación por la evolución de los cultivos y dieron mayor firmeza a los precios, especialmente en soja. El diagnóstico surge de Agroperspectivas, el informe elaborado por Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, difundido el 26 de enero de 2026 desde Rosario, Santa Fe.
La falta de lluvias en las principales zonas productivas empezó a introducir una “prima climática” en los valores de los granos, en un contexto internacional todavía dominado por altos stocks y fuertes movimientos comerciales. El impacto del déficit hídrico se hace sentir con más fuerza en la soja de segunda y en zonas como el sur de Córdoba y el oeste bonaerense. En ese cuadro, los modelos climáticos muestran señales contradictorias sobre el regreso de las lluvias en febrero.
“\”El mercado empezó a incorporar una prima climática porque la falta de agua ya dejó de ser un riesgo teórico y pasó a ser un factor concreto en algunas regiones clave\””, explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. El informe agrega que, para quienes vienen retrasados en su estrategia de ventas, se abre una ventana de oportunidad, aunque la incertidumbre productiva también puede ralentizar decisiones comerciales.
En maíz, la condición de los cultivos también se deterioró por la falta de lluvias en el centro y sur del país, aunque el norte recibió precipitaciones justo a tiempo para la cosecha. A ese panorama se suma la amenaza de la chicharrita en Santa Fe, que, según el reporte, está forzando a pasar lotes a soja y podría encender alertas en el mercado.
En trigo, la dinámica es distinta: los embarques están muy activos, con casi 1,9 millones de toneladas nominadas, el doble del promedio histórico. Sin embargo, la producción récord y los problemas de calidad, con bajos niveles de proteína, presionan los precios a la baja, aun con demanda externa firme.
A nivel global, los precios siguen condicionados por una oferta abundante y por el reacomodamiento de los flujos comerciales, en especial en soja. El informe señala que China ya cumplió su compromiso de comprar 12 millones de toneladas de soja estadounidense y se espera que vuelva a volcarse a Sudamérica, donde Brasil concentra casi el 74% de sus importaciones; aun así, la logística brasileña y el volumen ya comprometido desde Estados Unidos pueden presionar los precios del poroto sudamericano.
En ese marco, el reporte también menciona el alza del petróleo, que subió cerca de 3% por sanciones a Irán y problemas de oferta, con impacto en aceites vegetales y biocombustibles, además del fortalecimiento del real brasileño, que encarece la mercadería de ese país. “\”Hoy el clima es el factor que puede torcer la historia de una campaña que, en lo productivo, venía muy bien\””, concluyó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.












