La estrategia monetaria argentina presenta nuevos ejes de acción de cara a diciembre, en un escenario de revisión técnica y ajuste gradual. El Tesoro absorbió $0,9 billones en la última licitación, decisión interpretada como un ajuste técnico ante el exceso de pesos en el mercado y no como una medida defensiva. Por primera vez en más de seis meses, se evitaron instrumentos de vencimiento corto, buscando reconstruir la curva en pesos y testear el interés del mercado por plazos más largos.
Las tasas convalidadas, todas por debajo del 2,5% mensual, reflejan una inflación más anclada y menor tensión de liquidez. La demanda se concentra en tasa fija, duales y CER, mientras la ausencia de colocaciones dólar linked indica que no se espera un salto abrupto del tipo de cambio. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) estabilizó la tasa de caución a un día en torno al 27% TNA, considerados niveles de normalización del mercado de dinero. Además, la decisión de volver al promedio mensual para el cálculo de encajes apunta a suavizar la volatilidad intradiaria de tasas y facilita el desarme de coberturas cambiarias.
El mensaje central del ministro Luis Caputo a inversores en Nueva York fue de continuidad y pragmatismo: en los próximos 30 días se presentará un plan integral de política monetaria con nuevas bandas cambiarias y foco en acumulación de reservas. El Gobierno confirmó la continuidad del esquema de bandas, con posibles ajustes graduales; la banda superior crece al 1% mensual, por debajo de la inflación local, generando una apreciación real del tipo de cambio. El mercado anticipa presiones sobre la competitividad y espera intervenciones del BCRA y el Tesoro para recomponer reservas y garantizar pagos de deuda externa.
Respecto a la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el pago de US$ 865 millones fue interpretado como una señal de cumplimiento y respaldo externo. Se habría utilizado parte del swap con la Reserva Federal de Estados Unidos para adquirir los Derechos Especiales de Giro (DEG), reforzando la coordinación bilateral.
Las prioridades inmediatas incluyen estabilizar tasas, recomponer reservas y consolidar la confianza política. Con la inflación convergiendo al 2,4% mensual, las tasas podrían bajar hasta una tasa efectiva anual (TEA) cercana al 33%, equivalente a una tasa efectiva mensual (TEM) del 2,4%. Por debajo de ese umbral, el rendimiento real sería negativo. El objetivo de la gestión económica es sostener tasas reales positivas sin frenar la actividad, en busca de consolidar la desinflación.
“El Tesoro absorbió $0,9 billones en la última licitación, una señal de que la liquidez sistémica ya no es una preocupación inmediata”, señaló Emilio Botto, jefe de estrategia de Mills Capital Group.












