Pago de sueldos en billeteras: el artículo 35 reabre el debate por crédito pyme
La discusión legislativa por habilitar el cobro de haberes en billeteras virtuales vuelve a poner en foco el fondeo bancario, las reglas de liquidez del BCRA y la disponibilidad de préstamos productivos, en un sistema donde bancos y actores digitales ya comparten la relación con millones de usuarios y empresas

El debate en el Congreso por el artículo 35 de la reforma laboral, que habilita el pago de haberes en billeteras virtuales, reactivó una discusión central para el financiamiento productivo: el efecto que un cambio de canal puede tener sobre los depósitos bancarios y, por extensión, sobre el crédito a pequeñas y medianas empresas.
Las cámaras bancarias ubican el eje en el fondeo. Plantean que el flujo estable de salarios acreditados en cuentas bancarias tradicionales funciona como “materia prima” para prestar a pymes, con plazos y tasas compatibles con la actividad productiva. En ese marco, señalan que si los salarios se desvían masivamente a billeteras, los fondos pasan a ser administrados por proveedores de servicios de pago (PSP) y se canalizan principalmente hacia Fondos Comunes de Inversión (FCI).
Ese mecanismo, sostienen, limita la transformación de esos recursos en préstamos de mayor plazo. La mayor parte se orienta a instrumentos de muy corto plazo —principalmente fondos comunes de inversión money market— que, por regulación prudencial, no pueden convertirse en préstamos a más de 30 días.
La discusión incluye un punto regulatorio: el tratamiento de liquidez que aplica el Banco Central de la República Argentina. Las entidades bancarias afirman que las normas de liquidez del BCRA (Liquidity Coverage RatioLCR) exigen mantener un coeficiente de liquidez del 100% sobre los depósitos provenientes de los PSP vía FCI, por su clasificación como inestables. Agregan que, aun cuando esos recursos reingresen al sistema, lo harían como fondos institucionales, concentrados y volátiles.
Claudio Cesario, presidente de ABA, sintetizó la posición del sector: “para poder prestar se necesita ‘materia prima’: los depósitos”. También advirtió que si los depósitos salen del sistema bancario, “el crédito, por lógica, se encarece, sobre todo para familias y pymes”.
Del lado fintech, la Cámara Argentina de Fintech planteó la discusión en términos de elección y competencia. “La verdadera libertad es elegir. Restringir esa elección no protege a nadie: solo preserva un privilegio para unos pocos que existe desde hace más de 30 años. Defender la libertad no debilita el sistema financiero: lo fortalece, lo moderniza y lo hace más justo”, sostienen desde la entidad.
En paralelo, la distribución del crédito pyme muestra una concentración por volumen y un mapa distinto por cantidad de empresas atendidas. Por montos totales, Banco Nación lidera con el 24,0% del capital total destinado a PyMEs, seguido por Banco Galicia (14,4%), Banco Santander (8,9%) y Banco Macro (8,6%). Si se observa la cantidad de empresas, Galicia encabeza con 12,7%, Santander con 10,1% y BBVA con 9,0%, con la presencia de Mercado Libre (8,9% de las firmas) y Tarjeta Naranja (6,3%), aunque con 0,6% y 0,5% del total otorgado, respectivamente.
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