La hija de Trump fabrica sus productos en China

Decididamente, los políticos no deberían tener parientes de ningún grado. El actual rey de España tiene problemas con su cuñado y con su hermana. Michelle Bachellet tuvo problemas con su hijo y con su nuera. En su momento Margaret Thatcher los  tuvo con su hijo, a quien debió mandar al África. Y ahora Donald Trump los tiene con su hija.

Uno de los caballitos de batalla que usa Donald Trump en su campaña para llegar a la presidencia es “traer los empleos de vuelta a Estados Unidos”. Lo está diciendo justo ahora que los empleos ya hace rato que están volviendo a ese país al encarecerse los sueldos en mercados emergentes. Pero él, que es un personaje muy inteligente, sabe a  quién atrae con ese latiguillo: atrae a las clases medias que se sienten traicionadas por ambos partidos tradicionales, que han perdido poder adquisitivo y que culpan a la globalización por sus desgracias actuales.  “Volver a  fabricar en Estados Unidos para devolverle el empleo a los norteamericanos”. Esa es una de sus banderas.

Pero ahora resulta que su hija, Ivanka Trump, quien hace una semana se subió al escenario para explicar lo conveniente que sería para el país que su padre ganara la presidencia, tiene una fábrica de chalinas en China…. y de bastante mala calidad por cierto.

Las chalinas, pañuelos y bufandas de seda de la línea Trump se vendían en casi todas las grandes tiendas del país y también en Amazon, pero estaban hechas en China

El miércoles, la Consumer Product Safety Commission anunció que retiraba del mercado unas 20.000 chalinas de la línea de Ivanka Trump porque no cumplen con los estándares federales de inflamabilidad que tiene toda prenda de vestir en Estados Unidos  y significan el riesgo de prenderse fuego para la gente que los usa.

El comunicado de la Comisión  dice que” los consumidores deben dejar de usarlas inmediatamente y devolverlas al lugar donde las compraron para que les devuelvan el dinero”, según informa hoy el Financial Times.

A lo largo de toda su campaña Trump usó muchos de sus discursos para atacar a grupos norteamericanos como Ford, Apple y Nabisco, que han trasladado parte de sus procesos de fabricación al extranjero.

 

E

 

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