La Fundación Mediterránea, presidida por María Pía Astori, presentó un informe titulado “Artículo Estabilidad y Crecimiento” en el que se evalúa el balance macroeconómico tras dos años de gestión y se plantean los principales desafíos para la segunda mitad del mandato.
El documento destaca avances en materia de estabilización, pero advierte que el reto central es transformar ese ordenamiento inicial en crecimiento sostenido. Según la entidad, el empalme entre estabilidad y crecimiento representa la etapa más compleja del programa económico.
Entre los puntos clave, el análisis sostiene que para recomponer reservas sin frenar la actividad es necesario abandonar el esquema monetario-cambiario transitorio y avanzar hacia un régimen permanente, que permita acumular reservas sin recurrir a incrementos de tasas que limiten el crecimiento.
Respecto al empleo privado, el informe indica que el empleo formal cayó 2,8% en los últimos dos años. Los sectores más dinámicos no logran compensar el rezago de industria, comercio y construcción, lo que restringe la consolidación del crecimiento económico.
En cuanto a las reformas estructurales, la Fundación Mediterránea considera que las reformas laboral y tributaria resultan necesarias, pero deben complementarse con una mayor inserción externa y un marco macroeconómico consistente que reduzca la volatilidad y la incertidumbre.
El empalme entre estabilidad y crecimiento exige medidas que permitan fortalecer reservas y recuperar el empleo sin afectar la actividad económica, de acuerdo con el análisis de la entidad.












