En junio de 2025, la economía argentina exhibió un desempeño con dos caras. De acuerdo con el informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el EMAE avanzó 6,4% en comparación con igual mes del año anterior. Sin embargo, al medir la evolución frente a mayo en términos desestacionalizados, el índice mostró una caída de 0,7%, lo que refleja un freno en la dinámica de corto plazo .
Sectores que impulsaron el crecimiento
Doce de los sectores relevados registraron subas interanuales. El comercio mayorista, minorista y reparaciones se destacó con un crecimiento de 11,5%, constituyéndose en la principal incidencia positiva sobre el índice general. La industria manufacturera, con un alza de 7,8%, y la intermediación financiera, con una suba de 28,7%, también fueron motores centrales de la expansión .
El peso de estos sectores explica la magnitud de la mejora interanual. En el caso del comercio, se observa un repunte vinculado a la recomposición parcial del consumo tras la fuerte caída de 2023. La industria, por su parte, mantuvo una recuperación sostenida, aunque aún con heterogeneidad entre ramas.
Sectores en retroceso
En contraste, tres ramas de actividad mostraron caídas. La más pronunciada correspondió a pesca, que se desplomó 74,6% interanual. También retrocedieron administración pública y defensa, junto con planes de seguridad social de afiliación obligatoria (-0,7%), y otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales (-0,7%). En conjunto, estas reducciones restaron casi medio punto porcentual al crecimiento global del EMAE .
La caída en la pesca responde a factores coyunturales de estacionalidad y a dificultades de exportación. En el caso de la administración pública, el ajuste fiscal incidió en la contracción del sector.
Un crecimiento con matices
El componente tendencia-ciclo del EMAE mostró en junio un avance de 0,3% respecto de mayo, lo que indica que, más allá de la caída mensual desestacionalizada, la trayectoria de fondo continúa siendo positiva . En los primeros seis meses de 2025, la actividad acumuló un incremento de 6,2% en comparación con el mismo período del año anterior.
Este contraste refleja una economía que, aunque exhibe un crecimiento sostenido en la comparación anual, comienza a mostrar signos de moderación en su ritmo mensual.
Evolución reciente y perspectivas
El repunte de la actividad se asocia a una base de comparación baja, dado que en 2024 el EMAE había registrado caídas significativas en varios meses. De hecho, en junio de 2024 la economía había mostrado un retroceso de 3,4% interanual, lo que explica parte del rebote actual .
A esto se suma el impulso de sectores vinculados al crédito y al consumo. La intermediación financiera creció 28,7% interanual, sostenida en la expansión del crédito en términos reales. El comercio, por su parte, se benefició de una mejora en el ingreso disponible de los hogares, mientras que la industria manufacturera encontró tracción en ramas como alimentos, químicos y maquinaria.
El desafío radica en sostener esta recuperación en un contexto en el que los indicadores mensuales recientes muestran oscilaciones. Entre abril y junio, el EMAE desestacionalizado alternó avances y retrocesos: subió 1,4% en abril, cayó 0,2% en mayo y retrocedió 0,7% en junio .
Señales para la política económica
Los datos de junio ofrecen una lectura dual. Por un lado, la variación interanual positiva de 6,4% refuerza la idea de que la economía atraviesa un ciclo de recuperación respecto de los niveles de 2024. Por otro, la caída mensual desestacionalizada refleja un estancamiento en la dinámica de corto plazo.
El Indec difundirá el próximo informe del EMAE con la estimación preliminar de julio el 24 de septiembre, lo que permitirá observar si la baja de junio responde a un ajuste transitorio o si constituye el inicio de una fase de menor dinamismo .
En este escenario, la política económica enfrenta el desafío de sostener la expansión en un contexto de alta volatilidad sectorial. El comportamiento del consumo, el crédito y la industria será clave para determinar la consistencia del crecimiento hacia el segundo semestre del año.












