En junio de 2025, la balanza comercial argentina registró un superávit de US$ 906 millones, muy por debajo del resultado de US$ 1.880 millones del mismo mes del año anterior. Esta merma obedece principalmente a un notable incremento de las importaciones (+35,9% interanual), mientras que las exportaciones crecieron a un ritmo más moderado (+10,8%).
Durante el primer semestre, el superávit acumulado alcanzó los US$ 2.788 millones, lo que representa una caída del 75% respecto a igual período de 2024. A pesar de la mejora en los términos de intercambio (11,9% anual), el escenario general sugiere un deterioro sostenido del resultado externo. De hecho, la proyección para todo 2025 se ajusta a un superávit en torno a los US$ 6.000 millones, apenas un tercio del registrado en 2024.
Sectores con dinámicas contrapuestas
El desempeño sectorial mostró comportamientos dispares. En el complejo energético, las exportaciones crecieron un 88% interanual y las importaciones se contrajeron un 58,5%, generando un superávit de US$ 650 millones. Este resultado contrasta con el déficit de US$ 239 millones observado en junio de 2024. La suba en ventas externas fue impulsada por envíos de petróleo crudo (+120,1%), mientras que la contracción importadora se explicó por menores compras de gasoil (-89,1%).
Por el contrario, el sector automotor amplió su déficit hasta los US$ 714 millones, con importaciones por US$ 1.497 millones (+92,5%) y exportaciones por US$ 782 millones (+12,7%). La expansión importadora incluyó tanto vehículos de pasajeros (+253,6%) como utilitarios (+249,2%), en un contexto de reactivación del consumo y normalización del comercio.
Relación con socios clave
El intercambio bilateral con Brasil, principal socio comercial, totalizó US$ 2.764 millones, pero arrojó un déficit de US$ 615 millones. Las importaciones desde el país vecino crecieron 68,7%, mientras que las exportaciones sólo avanzaron 8,3%. Con China se observó un patrón similar: déficit de US$ 423 millones, exportaciones en baja (-17,8%) e importaciones al alza (+92,2%).
Exportaciones: mejora parcial
Las ventas externas alcanzaron los US$ 7.275 millones. El crecimiento interanual de 10,8% se sustentó en un aumento del 11,2% en cantidades, con precios estables (-0,4%). Los combustibles lideraron el repunte en volúmenes exportados (+110,5%), aunque con caída de precios (-17,5%). Las manufacturas industriales también mostraron avances (+12,9% en valor), mientras que los productos primarios y agroindustriales enfrentaron bajas en precios que limitaron su desempeño.
En particular, el complejo sojero registró una contracción del 24,4% en sus exportaciones (US$ 1.729 millones). Las ventas de porotos de soja cayeron 36,9% y las de harina y pellets, 30,4%. La merma se vincula a retrasos en la cosecha por factores climáticos y a la finalización del esquema transitorio de reducción de retenciones.
Importaciones: aceleración generalizada
Las importaciones alcanzaron los US$ 6.370 millones, impulsadas por una suba de 53,2% en cantidades, a pesar de una baja de 11,0% en precios. Excepto combustibles (-58,8%), todos los rubros mostraron alzas. Se destacaron vehículos (+269,9%), bienes de capital (+98,3%) y bienes de consumo (+85,8%). El rubro electrónico también mostró un fuerte dinamismo, con importaciones de computadoras y teléfonos por US$ 788 millones (+63,8%) y un salto del 158% en piezas y accesorios.
En suma, el informe confirma una reversión del patrón comercial que caracterizó a 2024. Mientras las exportaciones pierden tracción sectorial, las importaciones crecen por el repunte de la actividad y la flexibilización del comercio, erosionando el saldo externo. Las proyecciones para el segundo semestre anticipan un superávit más acotado, condicionado por el tipo de cambio real, los precios internacionales y la evolución del consumo interno.












